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Torreón

Nada 'doblega' a Mateo

CUENTA SU HISTORIA DE VIDA

EDITH GONZÁLEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, miércoles 07 de febrero 2018, actualizada 8:44 am

El primer pago que recibió Mateo Rodríguez fueron seis reales (75 centavos) en una hacienda de La Partida, propiedad de Fernando González Cabello en los años treinta. Antes, el inmueble perteneció también a Celso Castro, quien fuera presidente municipal de Torreón en 1918 y 1921.

"A ustedes los jovencitos les vamos a pagar los seis reales y a sus papás los 12 reales" evoca las palabras del patrón, la primera vez que recibió salario.

Explica que les pagaban en reales, pero el dinero lo recibían convertido en centavos. En su caso, se los daba a su padre, Toribio Rodríguez, para cooperar con la economía familiar.

La longevidad la heredó precisamente de su padre, quien falleció a los 97 años de edad.

Mateo Rodríguez, nació el 1 de octubre de 1927 y hoy a sus 91 años, por increíble que parezca, sigue trabajando, pues es parte del programa Adultos Mayores Empacadores que lleva el DIF Torreón.

Con una lucidez y ánimo envidiable, platica que tiene todas las enfermedades: artritis, gastritis y hasta tuvo cáncer, pero afortunadamente lo venció y ahora ninguna le quita las ganas y los ánimos de trabajar "no me hallo", dice.

Toda su vida la dedicó a "la labor", trabajó en las pequeñas "La Cigüeña" y "las Amapolas" y desde hace 7 años es "cerillito".

Don Mateo cuenta con la pensión que da el programa 65 y Más, pero es insuficiente. Aun así no se queja, dice que se siente contento en el trabajo que desempeña y que la gente los apoya con gusto.

Don Mateo usa lentes oscuros, debido a una enfermedad ocular que le provoca lagrimeo constante, pero esto no lo detiene "Me siento bien, las enfermedades no me doblegan".

En una ocasión, "un ángel" le dio 500 pesos de propina, pero dice que hay otros que en las fechas decembrinas llegan y le dan 50 ó 100 pesos a cada adulto mayor empacador, lo que agradecen con el corazón.

Cuando habla de su esposa, se le llenan los ojos de lágrimas, cuenta que era una mujer muy inteligente y que la amaba y admiraba profundamente. "Se llamaba Consuelo Lugo Alvarado", dice con la voz entrecortada. Ella se fue físicamente en 2004, pero en su mente y su corazón "seguirá siempre".

Don Mateo tiene cinco hijas e hijos y más de 20 nietos y bisnietos.

Algunas de ellas lo apoyan en las actividades que por su edad no puede hacer.

Él además de ser la persona de mayor edad del programa de empacadores, es también un gran ejemplo de esfuerzo, trabajo e inspiración para todas y todos.

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