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REDACCIÓN S. N. Miércoles 31 de ene 2018, 10:37am ... Anterior 1 de 1 Siguiente ...

Piero Fornasetti

Fornasetti en 1950, papel tapiz Jérusalem. Foto: The Red List

Escultura en diseño

La mano del legendario diseñador italiano Piero Fornasetti es evocada para fomentar en las nuevas generaciones el valor del arte y la escultora antigua. Un dialogo entre grandes obras y objetos cotidianos llenos de magia, factura y una línea de tiempo que desmarca cualquier etiqueta de tiempo.

Fornasetti nació en la cuna del diseño, Milán. De su enorme catálogo se han mitificado los más de 350 diseños en los que inmortalizo el rostro el rostro de la soprano Lina Cavalieri. Aunque en la mayor parte de sus creaciones la figura femenina ocupa el plano principal, labios, orejas, ojos, torsos fueron llevados de mano del artista hacia los catálogos con innovadores cruces entre objeto y arte.

Platos, alfombras, muebles, e incluso prendas de vestir, hacen parte del legado del italiano (fallecido en 1988). Sobre su obra se han publicado, libros, documentales, películas e incluso aparece en alguna de las biografías del nobel de Literatura, Pablo Neruda. La admiración del poeta chileno por el diseñador lo llevó no sólo a entablar correspondencia con éste, sino a coleccionar una gran cantidad de sus obras.

Los innovadores diseños del polifacético italiano se mezclan ahora en Roma con la colección de escultura clásica del Palacio Altemps, dialogan en armonía.

De la mano del talentoso personaje que llevó "lo antiguo a lo contemporáneo" se pretende acercar a las nuevas generaciones el patrimonio arqueológico alojado en el interior del palaciego espacio, un inventario que va desde el siglo V a. C. hasta el XVII, a fin de que "puedan preservar y mejorar la memoria del pasado", explicó a Efe la directora del centro, Daniela Porro.

UN SELLO MAGISTRAL

Creador de impresiones surrealistas y fantasiosas, Fornasetti tomaba motivos clásicos de lo antiguo, como la diosa Afrodita, la serpiente o el sol, del Renacimiento y hasta del barroco, y los plasmaba en una gran variedad de objetos decorativos.

Su técnica la llevó a mobiliario, objetos de porcelana, alfombras, ceniceros, juegos de café, lámparas o biombos, todos los cuales, y más, se han dispuesto en una especie de "horror vacui" (horror al vacío) en varias de las habitaciones del primer piso de este museo hasta dar forma a la estética de los que fueron sus antiguos apartamentos.

Juega así el arquitecto con la doble alma del inmueble, otrora residencia del embajador de España y alojamiento histórico de aristócratas familias italianas como los Orsini, Altemps o Hardouin.

De sala en sala, y en un escenario aparentemente antagónico, la colección de escultura clásica y antigua del palacio se envuelve y confronta con veintisiete de las incursiones artísticas de este moderno creador en las que se despliegan hábilmente alrededor de ochocientas de sus piezas, de las más de trece mil que ejecutó.

Una comparación a veces fantástica, otras irreverente, pero siempre sabia, que permite leer la colección del Palazzo Altemps de una nueva manera.

/media/top5/SNarteFornasetti.jpg Foto: Cortesía Fornasetti

Un busto de mármol del dios romano Plutón se rodea de platos en forma de constelación; de cerámica y coloridos son los gatos, símbolo de la antigua Roma, que se alternan sobre restos romanos. Hay hasta paragüeros y cojines colocados en varias salas del museo. El mensaje que se transmite es el de la imaginación desenfrenada del autor, en ella, cabe de todo.

En innumerables ocasiones, el artista alude a Grecia, y tanto rodea con bocetos eróticos antiguas esculturas de sus dioses o criaturas mitológicas como ironiza con sus narices, arquetipo clásico, comparándolas con fotografías de la suya.

El italiano fue defensor de la funcionalidad en el diseño de los objetos. Decía que "una silla está hecha para sentarse y, sobre todo, debe ser cómoda", tal como recuerda su hijo Barnaba Fornasetti.

UN ARTESANO INCANSABLE

Cual artesano renacentista, Fornasetti gestó un sello distintivo e inconfundible desde las paredes del taller que tenía nen su ciudad natal, Milán. Consiguió ser considerado uno de los creadores con más talento del siglo pasado.

Su secreto fue la originalidad y la falta de contemporaneidad de su arte, según lo resume su hijo, actualmente a las riendas del estudio familiar.

Ejemplo de la atracción que ejercen las obras de Fornasetti es que un mueble con su firma se vendiera por 53 mil 500 euros, unos 64 mil dólares, en una subasta en la casa Christie's en Londres en 2016.

Otro es que se pujara hasta los 27 mil dólares por una serie de 24 platos en los que figuraba uno de sus motivos recurrentes, el rostro de la soprano italiana Lina Cavalieri.

Nunca conoció a esa artista pero sintió "fascinación formal y gráfica" por su cara, asegura el hijo del diseñaro sobre una faz a la que su padre regresó constantemente en el curso de su carrera artística.

Como el mismo Piero explicó, el rostro de la mujer es como una estatua griega, enigmático como la Mona Lisa y modelable a través de la intuición visual.

Barnaba evoca palabras de su padre quien, apunta, "reinventó y reinterpretó, dejando flotar su imaginación con rigor, otros temas como las cartas, los arlequines o las manos".

Varias de estas cuelgan, invitando a ser estrechadas, del techo de una sala del Palacio Altemps, donde lo antiguo y lo moderno se dan la mano.

EN LO COTIDIANO

Aunque su lenguaje abarcó un gran número de temas como arlequines, monedas, instrumentos musicales, soles e incluso algunos detalles de la naturaleza, el componente esencial de su obra es haber trasladado, de manera elegante y funcional, un lenguaje estético a los objetos más sencillos de la vida cotidiana.

Su papel en el diseño de interiores le valió el reconocimiento de importantes arquitectos de su generación. Legado que, gracias a actividades como la realizada en el Palazzo Altemps, no sólo rescata su hijo, Barnaba, propietario de una de las empresas más importantes de objetos exclusivos para el diseño y la decoración.

/media/top5/SNarteFornasetti2.jpg

Estatua de la diosa Atenea junto a una alfombra de Fornasetti Amamos la serpiente.Foto: Sociedad Electa de dibujos



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Fornasetti en 1950, papel tapiz Jérusalem. Foto: The Red List


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