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Siglo Nuevo

25 días

Nuestro mundo

MARCELA PÁMANES
jueves 25 de enero 2018, actualizada 12:56 pm

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Al hacer consciencia sobre la escasez del recurso y la necesidad que tenemos de él, es importante que hagamos una planeación inteligente para aprovechar hasta el último microsegundo disponible.

365 días, expresado de otra manera, 8,760 horas de vida en 12 meses, a este número habremos de restar las ocho horas de sueño respectivas de cada jornada, es decir, 2,920 horas, lo que nos da un total de 5,840 horas en nuestro haber al iniciar cada nuevo año.

Según una teoría se requieren 10 mil horas para convertirnos en expertos en algo, lo que quiere decir que necesitamos emplear cada minuto de dos años enteros en la búsqueda de la especialización que nos conduzca a ser luego maestros en esa tarea. La cuestión es que de esas 5,840 horas pasamos, de acuerdo a un estudio de ComScore, un promedio de 8.6 horas diarias en las redes sociales, siendo las mujeres entre 15 y 25 años las usuarias más fieles por la cantidad de tiempo que navegan y por el tiempo en que permanecen en un sitio. Vamos a retirar de esas 5,840 horas de que disponemos anualmente el tiempo que se pasa en la red o viendo televisión: resulta que nos quedan 2,701 horas, a las cuales, además, debemos restar el tiempo que usamos en comer, trasladarnos o en temas personales diversos.

En la Ciudad de México los puros traslados pueden implicar entre cuatro y seis horas al día, lo que equivaldría a 25 horas en una jornada semanal, pero seamos justos, quitando 15 días de vacaciones laborales y las vacaciones escolares emplearíamos un aproximado de 1,500 horas. Al final, dispondremos de sólo 1,201 horas al año, y todavía deberemos dejar para imprevistos, reuniones sociales, celebraciones religiosas, trámites, consultas médicas, filas, aproximadamente la mitad, o sea dispondremos de 600 horas para conseguir esa expertise ansiada o sea, ¡sólo 25 días!, una nada.

Y todavía nos damos permiso de desperdiciar la vida, cuyo valor primordial se llama tiempo. ¡25 días es menos de un mes en un año! ¿Y cuánto de ese tiempo lo entregamos a la experiencia y al aprendizaje?, ¿y cuánto dedicamos a hacer como que hacemos?, ¿cuánto se nos va en la mecanicidad de la existencia?

Al hacer consciencia sobre la escasez del recurso y la necesidad que tenemos de él, es importante que hagamos una planeación inteligente para aprovechar hasta el último microsegundo disponible. Planear quiere decir anticiparnos, saber con certeza que haremos y cuanto gastaremos en ciertas actividades. Por ejemplo, es frecuente que tengamos una comida y nos sintamos tan cómodos que prolonguemos la sobremesa y nos quedemos en lugar de las dos o tres horas que habíamos dispuesto, toda la tarde, además si nos excedemos en las copas ya no estaremos en disposición de hacer más nada.

Así de fácil nos salimos del guion que previamente elaboramos sin medir la consecuencia de que ese tiempo empleado en la ilusión de estar contento es simple y sencillamente irrecuperable. Entiendo que en la primera juventud la percepción de la cortedad de la vida es distinta, pareciera que la enfermedad, la vejez, la muerte nunca van a llegar, por eso es que no sienten que haya desperdicio alguno en los excesos con los que se dispone de cada minuto de la existencia.

Las agendas que nos regalan no solo sirven para que el escritorio se vea bien o para traerlas de arriba para abajo. Sirven para distribuir citas, cumplir compromisos, recordar fechas de pagos, reservar encuentros con los seres queridos, tener presentes los cumpleaños. Porque ¿qué sucede si el teléfono se nos pierde, lo roban o se descompone? Si no tenemos respaldo se nos va la mitad de la vida junto con el celular. Por eso, a la antigüita, una agenda nos tranquiliza y pone a cada cosa en su lugar.

Por lo pronto, querido lector, te comparto mi intención de hacer de 2018 el año de las miradas, de las palabras dichas frente a frente, de la lectura disciplinada, de la escucha atenta, de calma, de tolerancia, de silencios con sentido y de consciencia, porque este mundo va y muchas veces ni nos enteramos.

Que 2018 sea “el año” para cada uno de ustedes.

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