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IVÁN HERNÁNDEZ Miércoles 15 de nov 2017, 1:16pm ... Anterior 1 de 2 Siguiente ...

Gantz: O, realidad computarizada

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Una cinta de animación fotorrealista

Los entusiastas de esta creación de Hiroya Oku aseguran que quien no conozca nada del mundo de la esfera negra (ya sea las publicaciones, la serie de televisión o unos filmes estrenados en 2011) y se decida a verla podrá seguir la historia sin problemas.

Una película animada que divide opiniones y demuestra, por enésima ocasión, cuán alejados pueden situarse los dibujos animados con respecto a los contenidos aptos para audiencias infantiles.

Gantz: O es una adaptación de un manga creado por Hiroya Oku dirigida por Yasushi Kawamura, director de CGI (imágenes generadas por computadora) de otra cinta que no destaca por su argumento pero sí por su animación: Appleseed: Ex Machina.

Tras de un paso por festivales internacionales nada memorable, se estrenó en salas comerciales el 11 de octubre del año pasado y un mes después ya estaba disponible en Netflix.

La historia trae al inicio el final de una batalla. Una belleza llamada Reika es salvada de fenecer a manos de un poderoso monstruo. El rescatador, Kurono, armado con una bestial determinación, consigue vencer al enemigo aunque cae junto a su oponente.

Desde el principio pues, se detonan los puntos clave del filme. La acción va en aumento y las explicaciones son escasas, más el nivel de detalle alcanzado en este montaje digital es sorprendente.

Lo siguiente es atestiguar la muerte de otro joven Kato en circunstancias más acordes a vivir en sociedad: es apuñalado al volver a casa, donde espera por él su pequeño hermano.

Kato despierta en una habitación y allí conoce al viejo Susuki, al huraño Nishi y a Reika. Cuando una esfera negra aparece en la habitación el protagonista se entera de que el día de su asesinato es también el primer día en su nueva carrera como exterminador de aberrantes y letales criaturas.

La esfera llamada Gantz ofrece vida después de la postrera exhalación, el único requisito de esa segunda oportunidad consiste en derramar sangre y volcar vísceras alienígenas por el suelo; a cambio otorga recompensas a quienes prevalecen en dudosa batalla.

Eliminar a los objetivos más fuertes implica recibir una buena puntuación y si el soldado acumula cien puntos gana su libertad y el regreso a casa sin recuerdos de lo ocurrido durante su estancia en esa especie de videojuego.

El menú de gratificaciones también permite usar los bonos en mejorar el armamento o bien en resucitar a algún compañero registrado en los archivos de Gantz. Luego de un breve periodo de aceptación, Kato decide ganar el juego y así cumplir la obligación filial de salvarse y regresar con su hermano.

MOTIVACIONES

La principal motivación para observar sus 95 minutos de duración es la animación. El desarrollo de la CGI, simulación de la realidad por medio de computadoras, si bien sigue decepcionando a muchos también va consolidándose como un espectáculo digno de verse.

No entraremos en estas líneas en el debate acerca de si los rostros de los personajes son capaces de transmitir emociones. Si bien los planos generales pueden prestarse a cierta confusión dada la calidad fotorrealista de los escenarios, los acercamientos no dejan dudas sobre la naturaleza digital de los 'actores'. En ese sentido, el trabajo de los intérpretes de carne y hueso está garantizado.

/media/top5/SNcineGantz.jpg Foto: Archivo Siglo Nuevo

Sin embargo, y esto ya se insinuó hace un par de segundos, es en los aspectos técnicos y estéticos (la abundancia de texturas y el realismo de los escenarios) donde la obra obtiene un sobresaliente. El uso de la luz, importante porque buena parte de la acción transcurre en la tiniebla o bien a costa del alumbrado público, es otro punto fuerte.

Al virtuoso ejercicio visual contribuyen los monstruos con sus detalladas fisonomías. No hay una carta que arruine el juego o una pieza cuya ubicación desentone ni en las armas, ni en los vehículos, ni los trajes.

Eso no quita que Gantz: O deje muchos cabos listos a soltarse en la mente de un espectador sin mayores antecedentes sobre la historia creada por Hiroya Oku; las preguntas que surgen permiten reparar en cuán grande es el compromiso del filme con la acción. Los más entusiastas le llaman a eso “entretenimiento puro”.

En ésta producción no hay profundidad psicológica alguna ni ese adentrarse en la piel, así sea digital, de los personajes. Las explicaciones o bien son limitadas o nulas, aunque haya quienes prefieren los adjetivos de 'necesarias' y 'justas', está última en el sentido estrecho o muy ajustado del término.

Uno de los mejores elogios que se le pueden brindar, y esto habla también de las limitaciones propias de las películas simuladoras de la realidad, es que en algunos pasajes puede dar la impresión de estar observando una película live action (con personas de carne y hueso).

En varios foros se lamentan los cambios hechos al arco narrativo original (la publicación en papel) y se le acusa de no conservar aspectos esenciales de los combatientes. Sin embargo, como película de personajes puestos en la disyuntiva de matar o morir a manos de monstruos inspirados en la mitología japonesa, funciona y muy bien.

CRÍTICAS

Las críticas a la cinta apuntan al fan service (llamativos encuadres anatómicos o situaciones inmersas en picardía, por ejemplo), a su machismo, a las incongruencias en uno y otro lado del metraje, a las incógnitas que hacen de todo el asunto poco más que el paso de un grupo de personas por una zona de batalla con apocalípticos alcances.

La historia le cierra la puerta a los matices. La situación extrema no da sino razones de peso resumidas en un diálogo (volver con el hermano o con el hijo) y exacerban el espíritu combativo de algunos integrantes del equipo.

El papel de las mujeres consiste en lucir espléndidas o bien excitar el valor del varón, en este caso el del unidimensional protagonista llamado Kato, ser solidario, altruista, generoso y con la edad apropiada para acometer una empresa heroica, que toma las riendas de la situación. En eso no se equivocan los detractores.

¿Cómo funciona la resurrección?, ¿qué le pasó a los cuerpos muertos de quienes ingresan en los registros de Gantz?, ¿cómo ocurre la selección de jugadores?, ¿qué es lo que hacen entre juegos? Las respuestas a ese paquete mínimo de preguntas no se encuentran en los 95 minutos de animación CGI.

Otro punto generador de suspicacias es que las peleas toman lugar en el Japón real y hay cámaras de televisión dando cobertura en tiempo real al desarrollo de los acontecimientos. Nadie parece reconocer a los 'fallecidos' reclutados y uniformados con fines exterminadores.

ATRACTIVO

La película reúne atributos suficientes y consigue despertar el interés, especialmente en las audiencias más jóvenes. Empero, y esto se comentó líneas arriba, la presencia de abundantes litros de líquido escarlata y la violencia en rol preponderante hacen de ella un producto que no debe dejarse al alcance de los niños.

Los entusiastas de esta creación de Hiroya Oku aseguran que quien no conozca nada del mundo de la esfera negra (ya sea las publicaciones, la serie de televisión o unos filmes estrenados en 2011) y se decida a verla podrá seguir la historia sin problemas.

Esto es esencialmente cierto. El metraje se sostiene cuando uno cede el control a la acción. Acabas de morir, despiertas en una habitación y se te plantea la opción de combatir, ganar y regresar al mundo con tus seres queridos o bien volver a morir.

Al momento empiezas a ser transportado al lugar del combate y una vez ahí, no hay tiempo para reflexionar sobre la situación o investigar sobre la esfera mandona, y no es que los personajes primero disparen y luego pregunten, en realidad no tienen alternativa, o machacan al oponente o acaban como el compañero del que no quedó sino una masa sanguinolenta en el asfalto. La adrenalina está activa de principio a fin. La fórmula es simple y parece salida de un videojuego de disparos.

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