EDITORIAL
FEDERICO REYES HEROLES Martes 21 de mar 2017, 7:38am ... Anterior 6 de 8 Siguiente ...

Por favor, ¡regrese!


A Excélsior con todo lo que implican 100 años, pero lo mejor está por venir

Se aparece generando espanto. Saluda aplomado, pero con curiosidad. Lo primero son de las Fuerzas Armadas. Su guía al siglo XXI, tendría que responderle, leales a la república, unidas, profesionales, con arraigo popular y peleando una guerra que no les corresponde. Merecen respeto afirma. Pues sí presidente, pero algunos difaman para conseguir votos. Su rostro se vuelve sombrío.

¿Y la Constitución? Él vivió tres constituciones, la 1812, la de 1824 y 57. Todas las discusiones estuvieron acompañadas de sangre. Vigente 100 años, cavilaría con satisfacción. De inmediato inquiriría por la educación, su gran pasión como docente y gobernante. Renovándose a profundidad, porque mire presidente, había maestros que cobraban sin dar clases, las plazas se heredaban, los maestros no se evaluaban y había entidades, Oaxaca incluida, donde los maestros dejaban a millones de niños sin clase durante meses. ¡Qué, sin clases! Sí, y además defendían sus pillerías pisoteando los derechos de la población. El enojo es profundo.

Para reanimarlo habría que hablar, por ejemplo, de la inversión extranjera que él tanto trató de atraer cuando restauró la República. México es hoy uno de sus principales destinos. El asombro lo invade. Otra inquietud: ¿y el Judicial? Pues mire presidente, buenas y malas noticias, el Poder Judicial Federal se ha venido consolidando en las últimas décadas. Hoy la SCJN es un referente obligado. El que fuera ministro sentiría orgullo. Las malas noticias presidente es que la justicia local es pavorosa. Los presupuestos para investigación y administración de justicia dependen de las veleidades de gobernadores o gobernadoras. ¿Gobernadoras?, pregunta. La impunidad es un cáncer que carcome la credibilidad ciudadana. Hay entidades como Durango donde sólo alrededor del 3% de los homicidios dolosos tiene alguna consecuencia jurídica.

Pausa obligada para darle tiempo de tomar aire al personaje que murió de un soplo al corazón. Y cuántas semanas se hacen a Durango, no presidente eso ya es historia. El país cuenta con una importantísima red carretera y aeroportuaria muy amplia, ¿Aeroportuaria? La explicación sería larga. Usted puede ir y venir de la capital a cualquier punto lejano, Cancún o Tijuana, el mismo día. Pero que yo recuerde Tijuana era una ranchería. ¿Qué es Cancún? En su próxima visita podemos ir, pero sin levita presidente porque el calor es terrible. Por cierto, ¿se la quitaría usted? Más de 35 millones de visitantes extranjeros al año, uno de los diez países más visitados en el mundo. ¿Cómo? Y abre los ojos.

Pues cuántos mexicanos hay. Alrededor de 125 millones. La sorpresa no cabe en su rostro, pero si éramos alrededor de ocho. ¿Y el analfabetismo? Rebasa el 5 %, hoy todo se mide así. O sea que todavía son varios millones. Bueno, pero ocho de cada diez mexicanos no sabían leer cuando goberné México. ¿Y las finanzas?, algo que siempre le preocupó en el gobierno de Oaxaca y en la presidencia. Razonablemente bien y la economía se ha modernizado muchísimo, hoy producimos automóviles, aviones, televisores. Las explicaciones se llevan un rato. Pero entonces, por qué el enojo de la población. Allí la conversación se vuelve muy incómoda, vergonzosa.

Mire presidente, hay muchos pillos de todos los partidos en todos los órdenes de gobierno. Roban y roban, algunos con un descaro inaudito. Gobernadores que medraron del presupuesto o adquirieron propiedades, hectáreas y hectáreas de forma ilegal. Presas ilegales en ranchos o casas fastuosas, de todo. A los gobernantes les gusta mucho el lujo, la ostentación, relojes, camionetas, aviones. Los legisladores se burlan de la gente, se dan a sí mismos compensaciones y bonos que no justifican ante nadie. Su rostro se entristece, ¿Y la justa medianía?, pregunta. Escasa presidente, casi olvidada. Además, la mayoría son unos ignorantes, no leen libros, se la pasan en reuniones, desayunos, comidas, cenas. Rara vez se concentran. Hay iniciativas con faltas de ortografía. Su rostro se descompone. Él leía y mucho, también en francés. Cuántos idiomas hablan, pregunta el que creció en zapoteco, se introdujo al español, al latín que manejaba bien, el que nunca dejó de estudiar. Inglés quizá.

El cinismo nos corroe presidente y le enseño una foto de un senador bailando en forma obscena con una trabajadora del Senado. Fiestas y fiestas, muchas con cargo al erario.

Se levanta con tristeza y camina al librero. Él que cargó la República en sus espaldas, él que venía de la miseria, él que perdiera un hijo en el exilio por frío y enfermedad, él que se alimentó de dignidad para dar dignidad. En su breve visita se encuentra a un gran país prisionero de los cínicos. Él, el gran Benito Juárez debería visitar con frecuencia nuestras conciencias.


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