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Internacional

Macron y Le Pen, blanco de los ataques en debate

EFE
PARÍS, FRANCIA, martes 21 de marzo 2017, actualizada 7:23 am

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Los principales favoritos a las presidenciales francesas, el socioliberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen, fueron hoy el blanco de la mayoría de los ataques en el primer debate electoral, que resultó animado y tenso por momentos.

Los cinco candidatos mejor situados en los sondeos desgranaron a lo largo de tres horas y media sus visiones opuestas acerca de temas sociales como la educación o el laicismo, económicos como la jornada laboral de 35 horas y las pensiones, y de política exterior como la relación con Rusia.

Junto a Macron y Le Pen participaron el conservador François Fillon, el socialista Benoît Hamon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, que ejerció de gran animador de la contienda con sus continuas interpelaciones al resto y su estilo incisivo.

Se cumplieron los pronósticos que apuntaban a que Macron, situado como favorito para pasar a la segunda vuelta junto a Le Pen, sería objeto de los dardos de los rivales por su inexperiencia en debates y por su base aún no consolidada de votantes.

El exministro de Economía del Gobierno socialista se mostró a veces nervioso al tratar de defenderse de los zarpazos que le propinaron sobre todo Hamon, que lo encasilló como el candidato favorito de los grupos de interés, y Le Pen, que lo catalogó de defensor del "burkini".

El aspirante socialista lo interrogó sobre los donantes que han financiado su campaña (Macron creó su propio movimiento político el año pasado y hasta agosto fue miembro del Ejecutivo), a lo que Macron replicó que sus identidades están protegidas por ley.

La religión provocó los primeros momentos de tensión en el debate, que había comenzado de forma tranquila, cuando los candidatos se enzarzaron a cuenta del "burkini" y Hamon espetó a Le Pen que ésta pretende "un laicismo al gusto" dirigido únicamente contra los musulmanes.

La líder del Frente Nacional pareció por momentos ajena a los golpes, centrada en difundir su mensaje ultranacionalista y antiinmigración, sin sufrir demasiado el embate de sus contrincantes.

"No seré la vicecanciller de (Angela) Merkel", dijo en alusión a la jefa del Gobierno alemán, a quien fustigó con frecuencia.

Sin embargo, cuando salió de la zona de confort en la que se movió casi toda la noche fue para tratar de exasperar a Macron, cosa que consiguió en repetidas ocasiones, sobre todo cuando lo acusó de "hablar y hablar sin decir nada".

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