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Siglo Nuevo

Robots sexuales

¿Reemplazo o crecimiento sexual?

FÉLIX G. SIFUENTES
sábado 18 de febrero 2017, actualizada 7:10 pm

El desarrollo de la tecnología ha aportado una gran cantidad de avances en todos los ámbitos, y la sexualidad también es uno de ellos. En los últimos años, las muñecas de silicona han tomado un papel muy importante al cubrir las necesidades eróticas de algunas personas y ello ha propiciado su evolución hacia un punto en el que son capaces de hablar y moverse, es decir, han dado pie a la creación de los robots sexuales.

Hablar de juguetes y artefactos sexuales para el ejercicio de la sexualidad sigue siendo un tabú para muchos. El devenir de la humanidad ha estado marcado por distintas perspectivas generacionales con respecto al sexo. Conforme pasan las décadas van surgiendo nuevas maneras para satisfacer las necesidades sexuales, ya sea de aprendices, personas con problemas como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz, así como parejas que se han sentido estancadas en una rutina ordinaria en la intimidad.

SEXBOTS, ¿EL FUTURO DEL SEXO?

En diciembre del año pasado se llevó a cabo el Congreso Internacional de Amor y Sexo con Robots en la Universidad de Londres, donde los expertos pronosticaron que los robots sexuales (sexbots) estarán listos a finales del 2017 por parte de la empresa como Real Dolls de Matt McMullen y Abyss Creations. Estos robots contarán con Kissenger, tecnología que contiene sensores para detectar la intensidad del beso y transmitirlo en tiempo real entre el cliente y el robot. Otra característica es el Teletongue, que permite a las parejas transmitir sonidos y sensaciones de la lengua, creando una gran experiencia.

Durante el congreso se presentó David Levy, autor del libro Amor y sexo con robots, que da nombre a la conferencia anual, estimó que para el año 2050 será posible que humanos y robots puedan enamorarse, esto es una ventaja para la gente que prefiere mantenerse aislada de los demás o que simplemente no quiere tener compromisos con otras personas.

David Mills, autor de varios ensayos y libros mencionó a la revista Vanity Fair que luego de haber estado en tres matrimonios y haberse acostado con varias mujeres, ahora tiene el mejor sexo de su vida con Taffy, una muñeca de silicona que le costó siete mil 149 dólares y resultó ser la solución perfecta para sus necesidades.

También existe una especie de pánico social con la llegada de los sexbots; algunos opinan que son un paso más hacia la deshumanización. En un matrimonio, por ejemplo, la admisión consensuada de un robot sexual con fines lúdicos, podría terminar desencadenando obsesión y celos, lo que ocasionaría el distanciamiento de la pareja y eventualmente orillaría al divorcio.

Para muchos tener relaciones sexuales con un robot puede sonar descabellado, sin embargo, faltan muchos años para que la sociedad acepte este avance tecnológico y lo vean como algo normal. Mientras tanto, ya hay quienes le apuestan a este tipo de “juguetes”.

DE LA SILICONA A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Matt McMullen es el fundador de las Real Dolls, una empresa millonaria que comercializa hiperrealistas muñecas de silicona en un sinfín de presentaciones para todos los gustos. El amplio catálogo incluye modelos con distintos colores de piel, ojos y cabello, además, la empresa ofrece la posibilidad de darles rasgos faciales, así como al tamaño de las partes de su cuerpo. Estás muñecas llegan a un precio máximo de ocho mil dólares, cosa que no ha sido impedimento para que se vendan por miles, debido al alto índice de satisfacción de los clientes en todo el mundo.

McMullen está muy satisfecho por la respuesta hacia sus creaciones, mismas que cuentan con cabello y piel demasiado realistas, pero se le ocurrió una idea de llevar su negocio más allá: convertir a sus muñecas en robots sexuales, dotándolas con los últimos avances de inteligencia artificial.

Desde hace más de dos años los ingenieros de la fábrica de McMullen, en California, se encuentran trabajando para darles personalidad a las muñecas, otorgándoles la habilidad de conversar con sus dueños, y se espera que estén a la venta este año. En algunos reportajes, Matt afirma que sus robots no sólo tendrán sexo, sino también podrán enamorar a sus dueños.

ROXXXY: EL PRIMER ROBOT SEXUAL

En 2010 fue presentada en la Exposición del Entretenimiento Adulto (ANV) en las Vegas, Nevada, Roxxxy, una muñeca robot. Se cree que la muñeca puede acabar con el negocio de las muñecas de silicona por el motivo de que desata una revolución cibernética y haber sido la primera muñeca robot en el mercado.

Roxxxy mide 1.73 metros de altura y pesa 54 kilogramos, es tan real que posee órganos sexuales artificiales y un esqueleto flexible que es capaz de moverse como el de un ser humano, aunque no puede caminar ni moverse de manera autónoma.

La muñeca robot puede ser adquirida en la página de Truecompanion.com, que es la empresa encargada de su fabricación y distribución. Los clientes pueden personalizar su modelo, eligiendo el color de piel, el tipo de cabello e incluso sus medidas. La empresa desarrolló un muñeco robot para que las mujeres también puedan ser parte de esta nueva tendencia.

Roxxxy está disponible en personalidades distintas como Wild Wendy, de semblante aventurero y extrovertido; Mature Martha, de carácter maternal; S&M Susan, la dominadora y Frigid Farrah, reservada y tímida. Su precio oscila entre los seis mil y ocho mil euros, según las opciones elegidas por el cliente.

“Es una verdadera compañera. Tiene personalidad. Escucha y entiende. Habla y siente cuando uno la toca. Duerme. En síntesis, tratamos de reproducir todas las características de una personalidad humana”, mencionó en una conferencia Douglas Hines, un ingeniero que trabajó en inteligencia artificial para los laboratorios creadores de Roxxxy.

OTROS AVANCES

Japón es uno de los países mejor desarrollados tecnológicamente, y en robótica llevan muchos años por delante, además siempre se ha destacado por ser un país de mente abierta en temas de sexualidad.

Asuna es el nombre de un androide creado por un grupo de especialistas japoneses, el cual cumple con características humanas de mujer. La intención es venderla en el futuro como objeto sexual e incluso celebridades como Lady Gaga han pedido que se hagan figuras de su imagen para sus seguidores.

Por el momento Asuna sólo es un robot que no está diseñado para mantener relaciones sexuales, pero los especialistas ya trabajan en su perfeccionamiento para poder complacer físicamente a los orientales, quienes mostraron gran interés en estas muñecas. Asuna es mejor avance que Roxxxy, ya que tiene la capacidad de moverse de manera autónoma. Actualmente se desconoce el precio con el que será lanzada, lo que sí se puede afirmar es que estos robots ayudarán a las personas a las que les cuesta entablar algún tipo de contacto con otras personas.

Correo-e: f[email protected]

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