Vidas de Sol

MICHEL MORÁN/ EL SIGLO DE TORREÓ

La vida de Odriet dio un giro importante cuando viajó por primera vez de Cuba a México. Sin tener referencias de Torreón, llegó a la ciudad para dar clases en una escuela de danza. Ahí acomoda a sus alumnas, les da indicaciones y las motiva a convertirse en las mejores bailarinas del país.

Odriet comenzó a estudiar ballet desde los 9 años en la Escuela Vocacional de Arte de Pinar del Río, en Cuba, aunque desde los 5 ya estaba en danza y tenía mucha inclinación por bailar. Ella le pidió a su madre que la llevara a hacer las pruebas para poder ingresar a la escuela de arte.
Luego continuó con sus estudios de ballet e ingresó al Instituto Superior de Arte de La Habana, donde cursó la licenciatura en Arte Danzario, con perfil en ballet y danzas históricas, dos especialidades en las cuales hoy es maestra.El proceso de selección para ingresar a las escuelas de arte en Cuba es muy competitiva y desde los 9 años los aspirantes son sometidos a una prueba de preselección.Cuando Odriet tenía 14 años no quedó en un examen para nivel medio. “Fue muy triste para mí porque había trabajado muchísimo, pero luego tuve la oportunidad de entrar a la Universidada de las Artes, donde estudié cinco años y me gradué de maestra de ballet”.Tres años después hizo una maestría en la universidad, donde la dejaron de maestra luego de terminar los cinco años de estudio. Incluso desde que estaba cursando su tercer año de licenciatura, hizo de maestra ayudante así que ya tiene varios años en la docencia.Desde que los cubanos están el círculo infantil —el equivalente al kínder— reciben clases de música, de danza, lo que influyó en la pasión de Odriet por el baile. Tomó clases en una Casa de cultura y afirma que lo que veía de ballet o danza era por la televisión.En diciembre de 2011, Odriet llegó a Torreón gracias a una invitación de trabajo. Unos amigos de ellos la contactaron y le hablaron a la directora del instituto Corpus de su trabajo. El proyecto le interesó y así comenzó su travesía en México.“Odri”, como es conocida por sus amigos, dice que disfruta mucho su faceta como maestra y el poder compartir sus enseñanzas con sus grupos.Dice que como docente constantemente tiene que estar preparándose para ser más creativo en las coreografías, en los ejercicios y en las clases. Afirma que una de las satisfacciones más grandes es cuando sus alumnas son capaces de realizar lo que les pide. “Me satisface mucho ver cómo van creciendo (mis alumnas) a día y cómo se enfrentan a un escenario diferente... ...Lo bien que bailan”.Una de las similitudes que encuentra Odri entre laguneros y cubanos es su pasió por la fiesta. “Aquí a la gente le gusta mucho la fiesta, y en Cuba también. Les gusta salir y divertirse.A sus 32 años, Odriet está satisfecha con la vida y con las decisiones que ha tomado. No descarta quedarse en Torreón pero tampoco desecha la oportunidad de irse. Vive el día de hoy.“Aquí en Torreón hago cosas distintas a las que hacía en Cuba. He trabajado con niños más pequeños a los que acostumbraba allá. Es un trabajo muy bonito, porque (las niñas) son mu graciosas y ocurrentes. Por ahora pienso estar aquí y más adelante no sé qué aparecerá.¿Qué representa La Laguna en tu vida?: Representa un cambio de vida, un cambio de lo que era mi vida a partir de lo que empezó a ser aquí. También significa novedad, significa experiencia, frescura, cosas nuevas que he disfrutado muchísimo estando en Torreón.Odriet es serena y concentrada. No le gusta tanto la fiesta y prefiere ir al cine para relajarse. Todos los días carga una mochila enorme con sus cosas y dice que ya está acostumbrada."Por ahora pienso estar aquí (en La Laguna) y más adelante no sé qué aparecerá..."

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21 fotos, La vida de Odriet dio un giro importante cuando viajó por primera vez de Cuba a México. Sin tener referencias de Torreón, llegó a la ciudad para dar clases en una escuela de danza. Ahí acomoda a sus alumnas, les da indicaciones y las motiva a convertirse en las mejores bailarinas del país. »


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Odriet comenzó a estudiar ballet desde los 9 años en la Escuela Vocacional de Arte de Pinar del Río, en Cuba, aunque desde los 5 ya estaba en danza y tenía mucha inclinación por bailar.

Ella le pidió a su madre que la llevara a hacer las pruebas para poder ingresar a la escuela de arte.

Luego continuó con sus estudios de ballet e ingresó al Instituto Superior de Arte de La Habana, donde cursó la licenciatura en Arte Danzario, con perfil en ballet y danzas históricas, dos especialidades en las cuales hoy es maestra.

El proceso de selección para ingresar a las escuelas de arte en Cuba es muy competitiva y desde los 9 años los aspirantes son sometidos a una prueba de preselección.

Cuando Odriet tenía 14 años no quedó en un examen para nivel medio. “Fue muy triste para mí porque había trabajado muchísimo, pero luego tuve la oportunidad de entrar a la Universidada de las Artes, donde estudié cinco años y me gradué de maestra de ballet”.

Tres años después hizo una maestría en la universidad, donde la dejaron de maestra luego de terminar los cinco años de estudio. Incluso desde que estaba cursando su tercer año de licenciatura, hizo de maestra ayudante así que ya tiene varios años en la docencia.

Desde que los cubanos están el círculo infantil —el equivalente al kínder— reciben clases de música, de danza, lo que influyó en la pasión de Odriet por el baile. Tomó clases en una Casa de cultura y afirma que lo que veía de ballet o danza era por la televisión.

En diciembre de 2011, Odriet llegó a Torreón gracias a una invitación de trabajo. Unos amigos de ellos la contactaron y le hablaron a la directora del instituto Corpus de su trabajo. El proyecto le interesó y así comenzó su travesía en México.

“Odri”, como es conocida por sus amigos, dice que disfruta mucho su faceta como maestra y el poder compartir sus enseñanzas con sus grupos.

Dice que como docente constantemente tiene que estar preparándose para ser más creativo en las coreografías, en los ejercicios y en las clases.

Afirma que una de las satisfacciones más grandes es cuando sus alumnas son capaces de realizar lo que les pide.

“Me satisface mucho ver cómo van creciendo (mis alumnas) a día y cómo se enfrentan a un escenario diferente...

...Lo bien que bailan”.

Una de las similitudes que encuentra Odri entre laguneros y cubanos es su pasió por la fiesta. “Aquí a la gente le gusta mucho la fiesta, y en Cuba también. Les gusta salir y divertirse.

A sus 32 años, Odriet está satisfecha con la vida y con las decisiones que ha tomado. No descarta quedarse en Torreón pero tampoco desecha la oportunidad de irse. Vive el día de hoy.

“Aquí en Torreón hago cosas distintas a las que hacía en Cuba. He trabajado con niños más pequeños a los que acostumbraba allá. Es un trabajo muy bonito, porque (las niñas) son mu graciosas y ocurrentes. Por ahora pienso estar aquí y más adelante no sé qué aparecerá.

¿Qué representa La Laguna en tu vida?: Representa un cambio de vida, un cambio de lo que era mi vida a partir de lo que empezó a ser aquí.

También significa novedad, significa experiencia, frescura, cosas nuevas que he disfrutado muchísimo estando en Torreón.

Odriet es serena y concentrada. No le gusta tanto la fiesta y prefiere ir al cine para relajarse.

Todos los días carga una mochila enorme con sus cosas y dice que ya está acostumbrada.

"Por ahora pienso estar aquí (en La Laguna) y más adelante no sé qué aparecerá..."

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