Y tú, ¿eres tenaz y persistente?

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Y tú, ¿eres tenaz y persistente?

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Escrito por Gerardo de la Garza Ortega 12 de noviembre de 2017
discurso, oratoria, orador, tartamudo, historias inspiradoras
Y tú, ¿eres tenaz y persistente?

Y TU, ERES TENAZ Y PERSISTENTE?   

Por Gerardo de la Garza Ortega

Conferencista, Motivador Profesional y Director de MOTTIVARE

¡…con la fuerza de la palabra!

¡Qué ejemplo de un hombre que vivió en la antiguedad... todavía lo recordamos, más de 2000 años después...

¡Hola!  ¿Cómo te va, mi amigo distinguido?  Espero que el día de hoy sea excelente y maravilloso!

La historia dice así.  Demóstenes, era un joven que soñaba con ser un gran orador.  Sin embargo, este propósito parecía una locura, desde cualquier punto de vista.  No tenía dinero para pagar a maestros, ni ningún tipo de conocimientos.  Además, tenía otra gran limitante, era tartamudo!

Demóstenes sabía que la persistencia y la tenacidad hacen milagros.  Ansioso e inquieto por empezar, no perdió tiempo en preparar su primer discurso.  Pero su entusiasmo fue efímero, duró muy poco, la presentación fue un desastre.

Cualquiera otra persona hubiera olvidado sus sueños para siempre.  Mucha gente le aconsejó que continuara, otros lo humillaron de tal forma, que le sugerían que era mejor que abandonara su idea.

Pero Demóstenes, en lugar de sentirse desanimado, tomaba esas negativas como un desafío, y siguió en su lucha por convertirse en un gran orador.

-  Tengo que trabajar en mi estilo, se decía a sí mismo.  Por lo que, se afeitó la cabeza, para resistir la tentación de salir a la calle.  

De este modo, día a día, se aislaba hasta el amanecer practicando.  En los atardeceres, corría por las playas, gritándole al sol, con todas sus fuerzas, para ejercitar sus pulmones.

Y en las noches, se llenaba la boca de piedras, y se ponía un trozo de tronco delgado entre sus dientes, para forzarse a no tartamudear.

Así pasaron meses, incluso años, hasta que, por fin, reapareció un día, y ante la asamblea, defendió con éxito a un fabricante de objetos, siendo ovacionado por el público hasta el cansancio.

Esas piedras que utilizó para quitarse la tartamudez, las convirtió en rocas sobre las cuales fincó sus sueños de dar discursos, convirtiéndose en el mejor orador de su tiempo.

Cierro como siempre, y a seguir pataleando, ¡porque no hay de otra!

Bibliografía consultada:

¡QUIERE y PODRÁS!  ABC de la VOLUNTAD.  Colección Literatura de Superación.  Corporación Editora Chirre.

Las imágenes fueron obtenidas de los siguientes sitios de internet: 

www.biografiasyvidas.com

www.sophosenlinea.com 

Si quieres hacerme un comentario a propósito de este escrito, puedes mandarme un correo a: mottivare@gmail.com

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