20 años de Sex & the City

Necesitamos hablar de sexo Eiffel Torres

20 años de Sex & the City

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Escrito por Eiffel Torres 06 de junio de 2018
Carrie Bradshaw, sexo, Sex & the City
20 años de Sex & the City

Carrie llegó a los casi 30 a Mahattan, ‘bloggea’ su vida en un diario local, colecciona Manolos, hombres, y prefiere escribir en una MacBook aunque no sepa de computadoras. Todos los que escribimos preferimos las MacBooks aunque no sepamos de computadoras. Es ley.  


Eso es Sex & the City. Todo eso, todo lo que sea cualquier mujer que se jacte de serlo es aunque sea un poco Sex & the City. Aunque sea ruda, aunque sea fuerte, aunque sea dura. Siempre será un poco Carrie Bradshaw, un poco Miranda, un poco Samantha o Charlotte.


A los 20, una serie de mujeres hablando de sexo, condones, hombres y cosmopolitan, poco podía resultarme atractivo. Son señoras cuarentonas y con un deseo distinto al mío. No, gracias. No soy chica Cosmo ni Vanidades. Soy más de Sabina y Kubrick.


Insomnio. Maldito insomnio. Bendito zapping. Ahí está ¿Sex & the City? Canal TBS, miércoles a las 23:30 hrs. Me capturó y jamás me despegué, jamás lo haré. La he visto algunas 20 veces y pienso seguir viéndola. Pienso seguir llorando.


No soy lo que se dice una mujer cursi, tampoco romántica, quizá mucho menos apegada y tampoco soy del tipo que sueña con la boda perfecta, eso es lo que crees que es Sex & the City pero no. No lo es.


Cuatro mujeres, cuatro mundos, cuatro metas distintas, cuatro personalidades.


Vaya que me enojé -como toda buena fan- con las malas decisiones de Carrie, me emocioné con los encuentros sexuales de Samantha, me sentí envidiosa con el éxito profesional de Miranda y me vi suspirando culpablemente con las lágrimas de Charlotte. ¡Maldita Charlotte!


Cuatro mujeres siendo sinceras respecto a todo. Sabiendo y exponiendo el hecho de que aunque seas la más hermosa, talentosa, noble e independiente mujer, siempre habrá una debilidad esperando a arrancarte un suspiro, una lágrima, un sueño.


Tenía apenas 20 pero vi pasar mi futuro en cada cita fracasada de la serie.


Todas tenemos un Ethan, ese buen tipo que es demasiado bueno para ser verdad y ¿cómo quedarte con él? Quieres un tipo bueno pero no uno ¡demasiado bueno!


Todas pasamos por un Berger al que no podemos reparar por más que intentemos, por más que luchemos por juntarle las piezas de la mente, el alma y el cuerpo… imposible.


Los Petrovskis, de esos que engañan con palabras y por un momento piensas que son tan perfectos a los ojos de todos que ¿por qué no sería bueno para mi? Y no, no lo es. Nunca lo es.


El Brady que pocas pueden soportar y de los cuales, creo, ya se han extinto, de esos que sólo has escuchado hablar pero ¡quién sabe si existan! Lo dudo.


El mítico y envidiable Smith Jerod, segurisima estoy de que no existe tal fantasía. Guapo, noble, talentoso, compartido, comprensivo, empático. Perfecto.


Harry Goldenblatt, no es guapo pero todo en él es correcto y altamente deseable. Mucho valor, poca materia.


El indeseable Trey MacDougal, ese que todas desean pero una vez que lo tienes es imperdonable quedarte ahí. Todos dirán: “pero se veían tan felices” y tú pensarás: “pero jamás teníamos sexo”.


En fin. Seguiré pidiendole a la vida porque en algún momento mi generación tenga su propio Sex & the City, algo que nos haga ver que podemos, triunfar, beber, tener un enorme deseo sexual y aun así siempre habrá algo que nos rompa un poquito el corazón por estúpido que sea.


Todos los caminos, siempre, llevarán a un Mr. Big.

Carrie Bradshaw, sexo, Sex & the City, 567 lecturas.

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