Los Goonies

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Los Goonies

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 14 de septiembre de 2017
Cine
Los Goonies

La amistad es afinidad, apoyo, conexión y aprecio; la amistad es una relación humana, personal, que hace crecer a las personas cuando no sólo se aprende de otros, sino que también se les aporta algo para su propio desarrollo. Los amigos, especialmente durante la etapa de la niñez y la adolescencia, son elemento importante en la formación del individuo; de estas relaciones se aprende al tiempo que también se comparte, ya sean experiencias, vivencias, conocimiento, habilidades, sueños, fracasos, retos y emociones; es, en corto, el proceso mediante el cual una persona madura, en su sociedad y a la par que el resto de sus semejantes.

El impacto de estas relaciones puede apreciarse en la película Los Goonies (EUA, 1985), escrita por Chris Columbus a partir de una historia de Steven Spielberg, y dirigida por Richard Donner; protagonizada por Sean Astin, Josh Brolin, Jeff Cohen, Corey Feldman, Ke Huy Quan, Kerri Green y Martha Plimpton, entre otros. La historia trata de un grupo de amigos que se hacen llamar ‘goonies’, porque la zona en la que viven se llama Goon Docks (muelles Goon), y quienes se van hacia la aventura en busca de un tesoro perdido, con el propósito de ayudar a sus familias a pagar una deuda de embargo y evitar así que sean desalojados de sus casas.

La narrativa hace un paralelismo entre los ‘goonies’ y los piratas, no sólo en el sentido de que los chicos salen en busca del tesoro de los otros, sino que los amigos se identifican incluso como rechazados de la sociedad, como catalogan después a los piratas, vistos no como infractores de la ley, sino como personajes de honor que se permiten salir de la norma en busca del bien común, rompiendo reglas no para hacer el mal, sino al contrario, creando, inventando y construyendo mecanismos a partir de las herramientas que tienen a la mano y que convierten en sus ‘armas’ o, visto desde otro punto de vista, en ventaja. Innovación es la característica que todos comparten, resolver obstáculos con astucia e ingenio.

Pero para los ‘goonies’ existe un factor aún más importante en la ecuación: el trabajo en equipo. La aventura comienza cuando los amigos encuentran en el ático de uno de ellos un mapa para encontrar un tesoro pirata escondido. Decididos a hacerse del dinero, no para quedárselo ellos, sino para ayudar a sus familias, motivados además porque podría ser su última hazaña que realicen juntos, debido a que, si son desalojados, terminarán viviendo muy apartados, los chicos van juntos tras las pistas, resolviendo las pruebas gracias a las habilidades que cada uno aporta al grupo.

Su camino encuentra el éxito porque trabajan juntos por alcanzar un mismo objetivo, impulsados por la misma meta, disfrutar su amistad y las aventuras que puedan vivir en conjunto. Los chicos logran salir adelante porque permiten que cada uno de ellos aporte una perspectiva diferente respecto a la situación y eso es lo que los hace exitosos. Esto es también lo que les hace aprender, absorber de sus compañeros su iniciativa y su aporte, escuchándolo, entendiéndolo y reconociéndolo.

Detrás de ellos, persiguiéndolos además, está una banda de criminales, tres hijos y su madre, que harán lo que sea por conseguir el dinero y quienes no responden con sus acciones a los mismos valores que los chicos, sino a la conveniencia y la avaricia. A diferencia de los ‘goonies’, ellos quieren el dinero por mera codicia.

Estos polos opuestos de actitud cargan con un mensaje importante. ¿Por qué es más significativo para los chicos mantenerse juntos, convivir y ayudar? Porque su mundo está rodeado de ideales, sueños y oportunidades, alternativas y optativas con mente abierta. Por ejemplo, de camino hacia el barco pirata, se dan cuenta que están en unos túneles ubicados por debajo de la ciudad; entonces llegan a una cueva llena de dinero y se percatan que son las monedas aventadas al pozo que se encuentra en el parque de la localidad. Uno de los chicos dice que tomen el dinero, pero otra joven contesta que no pueden ni deben, porque esas monedas representan, simbólicamente, el sueño de alguien más.

En un momento de desesperación uno de los muchachos se queja, diciendo que él pidió un deseo, con una moneda, y que ese sueño no se cumplió, así que ahora pretende tomarlo de regreso; acciones, no esperanzas. Su racionamiento es lógico, hacer algo por conseguir lo que se quiere, no sólo esperar a que suceda. Sin embargo, la otra joven también tiene motivos para intentar evitar que se tomen estas monedas, en el entendido de que son algo ajeno, dinero, sueños o esperanza, que no les corresponde derrumbar, igualmente, metafóricamente hablando.

Después de esto y a punto de claudicar, alguien dice: “Los goonies nunca se rinden”. Con su discurso el chico les recuerda a sus amigos que, aunque sus padres siempre buscan darles lo mejor posible, esto no siempre puede lograrse, porque hay factores externos y fuera de sus manos que los empujan a adaptarse a la situación, a hacer sacrificios y luchar hacia delante de la mejor manera posible, si bien no siempre como uno inicialmente espera. Ante la situación, su frase es la forma de decirles a los demás que este es su momento de hacer algo al respecto, que es el momento de intentar, de ayudar, de aportar, pero, en especial, de vivir; vivir, sobrevivir y convivir para seguir siendo lo que son: un grupo de amigos con una meta común. Esa realidad, de aventuras y piratas, es su realidad, con todo e infancia, juegos, experiencias y aventura. Si la experiencia les permite ayudar económicamente a sus familias, bien, pero si la experiencia no es más que un juego ameno entre colegas, también vale la pena vivirlo.

Así que, aunque los padres quieren lo mejor para sus hijos, no siempre podrán dárselos. Como padres harán lo que deben, o pueden, no exactamente, o no siempre, lo que sus hijos, o ellos mismos, quieren. La realidad que se vive en el pueblo es ejemplo de ello; la gente adinerada de la zona ha estado intentando desalojar a varios residentes para poder tomar posesión de sus terrenos y construir en su lugar un campo de golf. Las familias deberán mudarse pero no porque lo quieran, ni tampoco porque no hayan peleado por cambiar la situación, pues lo han hecho, sino porque sus intentos han fracasado y agotado. Ahora cambiar, aceptar la realidad y hacerle frente es una necesidad, pero también, como padres, una responsabilidad.

Para cada familia, para cada padre y para uno de los personajes, los ‘goonies’, los piratas o los ladrones por igual, aquello que les es lo más importante en la vida no siempre coincidirá con lo que los demás consideran imperativo en su mundo. Las prioridades son distintas para cada quien y varían en función de las circunstancias, además de estar determinadas por la situación económica dominante, en este caso, por el interés económico social de la clase que posee la riqueza suficiente para imponer su decisión e interés. No obstante, en la narrativa, la decisión no sólo la determinan los valores personales y el contexto socioeconómico, familiar, educativo y personal, en el que se vive, sino también el trato con la gente a su alrededor y lo que de ellos se aprende.

Sloth, por ejemplo, es uno de los hijos de la familia de ladrones, quien vive atado con cadenas, recluido en un cuarto, sólo porque su familia ha decidido segregarlo porque tiene una deformidad en la cara. Su aspecto físico en primera instancia es intimidante, pero esa percepción es sólo un prejuicio. Mientras más convive uno de los chicos con él, el joven se da cuenta que en el fondo Sloth es alguien de buen corazón, igual de solidario o alegre que sus mismos amigos. Aquel no intenta hacerles daño, pero tampoco se pone nunca en contra de su familia, sólo ayuda a quien lo necesite; su amistad con los chicos se vuelve importante, su relación con su familia también, y aunque unos y otros son, por así decirlo, enemigos, Sloth no se pone en contra de ninguno, no toma un bando, porque esa no es su naturaleza. Elige ser quien quiere ser, no quien se espera que sea, pero cambia y aprende a raíz de la convivencia social, imitando a otros, preocupándose por ellos, solidarizándose, compartiendo y entendiendo al prójimo, pero siendo fiel también a él mismo.

Los jóvenes protagonistas actúan de manera similar, no se limitan por las barreras de las expectativas, no se niegan a la aventura y no optan por un comportamiento malicioso radical, porque aquello no es lo que se les ha enseñado. Al final, saben que los criminales deben ser castigados, saben que el tesoro puede ayudarles para resolver sus problemas, pero están conscientes de que no pueden llevárselo todo, porque de alguna forma, como las monedas del pozo, esa riqueza no es de ellos, sino de los piratas; saben también que, en esencia, lo importante no es el objeto material, sino la emoción de la experiencia vivida. El verdadero tesoro es el beso recibido, el tiempo compartido, el ingenio puesto en práctica, la familia que les apoya, la amistad que se comparte y la experiencia que se queda grabada, lo demás, el marco o envoltorio, es sólo un escenario, más bien cambiante, momentáneo, incidental y hasta pasajero.

Ficha técnica: Los Goonies

Cine, 198 lecturas.

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