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Cine versión 3D

Diana Miriam Alcántara Meléndez

No sé ustedes pero últimamente me doy cuenta de que el número tres acompañado de la cuarta letra del alfabeto comienza a invadir la cartelera. En mi opinión este formato lo que pretende es darnos una experiencia más viva, más intensa de las historias, pero también creo que tal experiencia debería ser un gusto, una preferencia y no una obligación. Lo afirmo así porque lo que sucede a últimas fechas es que mientras algunas películas son realizadas específicamente pensando en este formato, es decir, son filmadas en 3D, otras sólo son llevadas a los cines en esta versión tras haber sido terminadas de filmar de manera “tradicional”, lo que configura una invasión deliberada de la cartelera con este formato con fines exclusivamente financieros. Por el contrario, sorprendentemente resulta que películas pensadas y diseñadas en versión 3D son limitadas a su proyección de manera tradicional, lo que constituye una falta de respeto al realizador y al guionista, por decir lo menos.

Tal es el caso de Piraña (EUA, 2010) que en nuestro país no se estrenó en su versión 3D. Pero ¿cómo? si el 3D era parte del título de la película. Pues sí, lo que se dijo es que en México el formato en tercera dimensión es asociado con el público familiar, por ello es que muchas películas infantiles y animadas llegan a nuestros cines en esta versión sin haber sido diseñadas para ello, pero otras películas que han experimentado en el extranjero con el formato tridimensional no cuentan con la misma suerte en nuestro país, constituyéndose así una especie de censura sobre lo que el público nacional puede o no ver en tercera dimensión.

La pregunta es legítima, a pesar de ser una fanática del cine, nunca he entrado a ver una película en tercera dimensión. Lo sé, parece extraño, la principal razón es que en lo personal no he encontrado una película que me llame suficiente la atención para aventurarme a verla en este formato. He escuchado buenos comentarios de muchas películas y por ello creo que, si divierte, entonces cumple con su cometido; tal ha sido el caso de, por ejemplo: Coraline (EUA, 2009), Cuento de Navidad (EUA, 2009), o Saw3D (EUA, 2010). Sí, independientemente de la trama y la franquicia, pienso que el formato de terror en 3D puede ser una buena apuesta para la industria cinematográfica; y si a esas vamos, lo mismo buscó Avatar (EUA-UK, 2009) pero en el departamento de acción y fantasía.

Sin tener los datos a la mano, sólo basándome en mi memoria, la primera película que recuerdo llegó a nuestros cines en tercera dimensión, cuyo título incluía el 3 y el D en su título y cuya filmación se realizó pensando en ser estrenada de esta manera, fue San Valentín Sangriento 3D (EUA, 2009). Wow, un año y yo hubiera jurado que eso tenía ya más tiempo; pero claramente recuerdo que sí se estrenó tal cual su título dice, en tercera dimensión. ¿Qué pasó entonces? Tal vez una mala taquilla, tal vez que aún era extraño pensar en películas en este formato o tal vez de pronto las películas animadas comenzaron a llegar a los cines acompañadas del poder del 3D desplazando otros géneros.

Todo este tiempo y no creo haberme perdido de nada. Vi las películas, vi las historias y disfruté de ellas, ¿pude disfrutarlas más si las hubiera visto en 3D? Puede ser, pero no lo afirmaría; y aclaro que no tengo nada en contra de este formato, al contrario, me parece adecuado que la industria busque nuevas opciones y promueva la creatividad para el desarrollo tecnológico. Incluso en Bones, la serie de televisión sobre una científica que investiga delitos a partir de análisis de laboratorio, los estudios de los casos son analizados de esta manera, logrando una  perspectiva más clara y objetiva. Hace poco escuché que quieren estrenar documentales educativos y científicos de esta  manera, lo cual considero genial que se haga.

Creo que una vez más lo importante es la variedad, y conmigo coincidieron algunos ejecutivos de Disney quienes decidieron que La Princesa y el Sapo (EUA, 2009) fuera realizada en 2D, como se hacía con anterioridad, a fin de regresar a las raíces de la animación; quiero creer que más ejecutivos coinciden en la importancia de dar a cada película el formato adecuado, en especial aquellos que decidieron no enviar a formato 3D las últimas dos películas de la serie Harry Potter.

Al final ustedes son los que deciden, la audiencia, los que asisten al cine; disfruten la tercera dimensión y el avance de la tecnología, porque los avances tecnológicos son para que nosotros hagamos uso de ellos, no ellos de nosotros.

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