Si siguen así

EDITORIAL ENRIQUE IRAZOQUI

Con preocupación debemos mirar lo que nos está sucediendo. La tormenta invernal que aún azota en el sur de los Estados Unidos, particularmente en el extenso estado de Texas, y que ha alcanzado el norte y centro de Coahuila con extrema inclemencia, no es más que una muestra indiscutible de que la humanidad está trastornando el equilibrio ecológico.

Hacía 150 años que la temperatura no descendía de tal manera en esta latitud del Hemisferio Norte del continente americano, y vaya consecuencias.

Desde el martes pasado, a los que vivimos por los territorios afectados por estas inusuales condiciones climatológicas nos han empujado hasta la fecha a situaciones que no serían imaginables para quienes, en Coahuila o Durango, cuando se cruza el río Bravo, llegamos al rico estado de Texas, solo para verlos padecer apagones de tan larga duración y habitantes haciendo fila para conseguir alimentos calientes.

Las gélidas temperaturas atacaron el estado de la estrella solitaria y el vórtice polar golpea con tal severidad que hace ver a la tierra más rica en petróleo y gas natural en su subsuelo padecer la falta de flujo eléctrico donde hipotéticamente sería más fácil quemar combustibles fósiles y mayormente contaminantes (quizá el gas natural sería excepción) para producir electricidad apasto, y ahora pasando horas en la oscuridad y sin sus calefactores, que funcionan, claro, con electricidad.

Este temporal y mayúsculo problema climático pronto pasará, porque irremediablemente por la latitud donde nos encontramos no prevalecerá.

Pero en tanto, la emergencia por esta situación empujó al gobernador de Texas, Greg Abbott, de fracción republicana (así como por fortuna lo es el expresidente Donald Trump) en la llaneza a tratar de justificar el colapso que está viviendo el estado que gobierna; declara que es indispensable seguir consumiendo energías fósiles para seguir produciendo energía eléctrica, en reclamos porque, con tanto frío, con tanta nieve, los parques eólicos y solares, como muchas instalaciones eléctricas del territorio gobernado por Abbott, también dejaron de funcionar.

Lo que no dijo el gobernador texano es que en su país, que es realmente republicano, que ciertamente son muy puntuales en la soberanía estatal respecto a las facultades de la Federación, los próximos vecinos del norte decidieron aislarse del sistema norteamericano de electricidad y, confiados en su potencia energética, decidieron marchar solos.

Cuando pasó lo que pasó, Texas bajo la inusual nieve vivió una natural explosión en la demanda de energéticos para genera la energía eléctrica para alimentar las calefacciones de centenares de miles de casas que necesitaban calentarse.

Evidentemente el crecimiento de la demanda y la atrofia de las instalaciones eléctricas por vivir en un frío para el que no estaban preparados obligaron a cerrar el suministro de gas y máxime a los pobres del sur.

Eso claro que afectó la capacidad de la única y monopólica empresa estatal de distribución del flujo eléctrico en México, la "Empresa Productiva del Estado"; la Comisión Federal de Electricidad tuvo que fallar porque simplemente no tenía capacidad de generar la electricidad necesaria para operar regularmente sin el suministro del gas texano.

Sería totalmente parcial e injustificado tachar y culpar en estos momentos al Gobierno de la Cuarta Transformación por los apagones casi inexplicables en la era moderna que ahora se han sufrido en muchas partes del país.

El golpe funesto a la industria que se está viviendo por la carencia de hoy del gas natural no es responsabilidad en este momento del Gobierno federal.

Sin embargo, los apagones, sin ton ni son, la miseria amplificada de grandes capas poblacionales, serán irremediables si este Gobierno continúa en esa políticas económicas.

Así pues, la escasez energética de hoy no es responsabilidad de este Gobierno, pero si sigue gobernando así, pronto la miseria aparecerá.

Lea la noticia completa aquí

COMENTARIOS

Comentar esta nota
Noticias relacionadas
Tendencia
SUCESOS
PORTADA