Challenger, medio siglo de poder al volante

Finanzas AGENCIAS

Para dar batalla en el recién creado segmento de los pony cars, el Challenger se presentó en 1970 con una abundancia de opciones. Compartía plataforma con el Plymouth Barracuda y su propuesta era posicionarse como el más poderoso entre sus competidores, con una estrategia de ampliar opciones.

La abundante gama de motores le permitía al consumidor elegir el nivel deseado a conveniencia, y no es para menos pues en su debut llegó con la opción de hardtop coupé o, bien, con techo convertible.

El diseño de Carl Cameron aplicado en lo que la marca llamaría "Plataforma E", buscaba diferenciarse del producto hermano, el Barracuda. Las alternativas de motorización se contaron en nueve incluyendo un seis cilindros en línea 225 pulgadas cúbicas y una progresión de V8s que ascendían por una secuencia definida en 318, 340, 360, 340 con tres carburadores.

Fue precisamente su corta vida inicial lo que convirtió al Challenger en auto de culto, pues llegar tarde a la fiesta de los pony cars daría más impacto a este producto. De los más de 70 mil vendidos a su llegada en 1970, para 1972 la cifra era de menos de un tercio.

La producción de esta primera generación terminaría en 1974, renaciendo en una olvidable segunda instancia, en la cual se le dio el mismo nombre a un producto de origen nipón de 1978 a 1983. Este Challenger oriental estuvo basado en el Mitsubishi Galant, con 75 caballos de base en el motor inicial 1.6 litros cuatro litros y de 137 caballos de fuerza para la op ción 2.6 litros.

Tras ese período de oscuridad, la marca revive Challenger en 2008 con un énfasis en revivir las glorias de su primera generación en esta tercera, ofreciendo abundancia de personalización con paquetes R/T, SRT, Demon y Hellcat.

Para dar batalla en el recién creado segmento de los pony cars, el Challenger se presentó en 1970 con una abundancia de opciones. (EL UNIVERSAL)

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