Los motivos de Benito

EDITORIAL JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA

Apenas dio inicio el actual periodo de sesiones del Congreso local, el pasado 2 de septiembre, y el diputado de Morena Benito Ramírez Rosas ocupó la tribuna legislativa para hacer un importante pronunciamiento, según llama la Ley Orgánica del Congreso a este tipo de intervenciones.

El diputado Ramírez Rosas, persona respetable y respetada, dio a conocer públicamente "los motivos por los que tomó la firme determinación de separarse, oficialmente, del grupo parlamentario de Morena". Este grupo, como se sabe, se integró originalmente por dos legisladores, electos ambos por el principio de representación proporcional (o pluris): él y la diputada Elisa Catalina Villalobos.

Al principio de su alocución el pasado 2 de septiembre, el diputado Benito aclaró que él y su compañera de partido "firmaron un convenio" según el "cual fijamos -dijo- dos periodos iguales, de un año y medio", en el que cada uno ocuparía la coordinación del Grupo. El primero le correspondió a él, desde el inicio de la Legislatura y hasta el pasado 30 de junio, y el siguiente a la diputada hasta el 31 de diciembre de 2020.

El siguiente paso de su razonamiento consistió en señalar algo ya muy conocido por los medios y la opinión pública estatal: que la diputada Villalobos "en ningún momento accedió a coordinarse" con él, con Benito, "de manera que cada uno hizo su labor legislativa en forma individual y con programas de trabajo totalmente diferentes". Y fue aquí donde estuvo el problema.

Entre otras razones, dijo el diputado Benito, por "la sistemática oposición de la Dip. Villalobos a que se investigue o informe sobre el mayor de los agravios que algún gobernante haya cometido en contra de los coahuilenses, como la escandalosa megadeuda contraída originalmente por aproximadamente 35 mil millones de pesos. Estos hechos -afirmó- se pueden verificar fácilmente en el Diario de los Debates del Congreso".

Pero no sólo eso. El diputado Benito recordó también que posición similar adoptó la diputada de Morena el 14 de febrero del año pasado, cuando se opuso a que compareciera la titular de la Dirección de Pensiones del gremio magisterial a aclarar malos manejos; el 18 de septiembre de 2018 bloqueó con su voto la comparecencia ante el Congreso de los titulares de la Impulsora de Desarrollo Minero y de la Secretaría de Fiscalización y Rendición de Cuentas, asimismo para informar sobre oscura administración de fondos públicos.

Parecidas actitudes vergonzantes adoptó la diputada de Morena el 25 de septiembre de 2018, por partida doble en esta fecha, y otra vez el 30 de octubre cuando evitó la comparecencia ante una comisión legislativa del secretario de Finanzas, Blas Flores, para que "explicara e informe sobre los pormenores de la reestructura de la deuda realizada por este gobierno".

En fin, concluyó el diputado Benito: "Como se puede observar, el patrón de voto de la diputada es igual al del grupo parlamentario del PRI que, por lo general, son de encubrimiento al viejo sistema y de apoyo absoluto a las iniciativas del Ejecutivo estatal". Conducta que bien resumió el propio diputado en media docena de palabras: "historial de complicidades con el sistema" es el de su ex compañera de Morena, diputada Villalobos.

Antes de pasar al siguiente punto referido por el diputado Benito, procede aclarar aquí al lector que de acuerdo a lo establecido en la Ley Orgánica del Congreso el tercer año de la Legislatura, es decir, el próximo 2020, corresponde presidir la Junta de Gobierno del Congreso al coordinador del grupo parlamentario con el tercer mayor número de diputados (disposición similar a la que rige en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, que tanta polémica causó en días pasados). Inicialmente fue la Unidad Democrática de Coahuila (UDC), con tres legisladores. Y como uno le desertó, quedó con dos, igual que Morena. Pero como Morena superó en votación a la UDC, se corre el riesgo, con algún sofisma jurídico, que la Junta de Gobierno en 2020 quede en manos de Morena, es decir, de la Dip. Elisa Villalobos.

A manera de conclusión, el diputado Benito expresó: "Con base en el referido historial de la legisladora, concluí -dijo- que era imposible seguir siendo parte del grupo parlamentario de Morena…entendí que no era bueno para nadie que, aprovechándose de la coordinación de la bancada, la diputada (Villalobos) pudiera presidir el año próximo la Junta de Gobierno, aliándose con el PRI en una actitud de dependencia hacia el Ejecutivo del gobierno del estado".

Está en lo correcto el diputado Benito Ramírez. Conociendo como se las gastan los priistas, no es descabellado su temor. Sólo le faltó hacer mención a un aspecto clave de esta cuestión, que por lealtad a su partido omitió: ¿a qué obedece la pasividad de Morena en todo este asunto? Cuando menos resulta sospechosa.

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