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Columnas Finanzas ALBERTO BARRANCO

Elevado el grito al cielo por la expedición de un acuerdo de la Secretaría de Energía para reordenar las empresas productivas subsidiarias en que se dividió a la Comisión Federal de Electricidad, al considerar que se colocaba reversa a la reforma energética, la Auditoría Superior de la Federación está calificando de ruinoso el escenario modificado.

Elevado el grito al cielo por la expedición de un acuerdo de la Secretaría de Energía para reordenar las empresas productivas subsidiarias en que se dividió a la Comisión Federal de Electricidad, al considerar que se colocaba reversa a la reforma energética, la Auditoría Superior de la Federación está calificando de ruinoso el escenario modificado.

Textualmente, el órgano de vigilancia de la Cámara de Diputados señala que la forma en que se colocaron los activos no generó condiciones de rentabilidad ni de generación de valor económico.

Estamos hablando de la creación de seis empresas subsidiarias y una filial que en el papel permitirían el fomento eficiente de la industria eléctrica y la participación competitiva de la Comisión Federal de Electricidad.

Peor aún, dos de ellas, las de Generación II y Generación IV registraron una contabilidad inferior a su promedio ponderado de capital.

En el absurdo de la temporada, hete aquí que en la primera, ubicada su sede en Guadalajara, tiene adscritas a las centrales carboneras con sede en Coahuila, y la segunda, ubicada en Monterrey, englobaba centrales hidroeléctricas ubicadas en el cauce del río Grijalva.

De acuerdo con la ASF, las subsidiarias I, II, III y VI siguieron arrastrando algunos de los problemas que existían antes de la reforma energética, debido a que la estrategia de administración de centrales eléctricas de cada empresa no repercutió en la generación de al mejor costo, además de no contar con un programa integral de construcción, modernización y retiro.

A su vez, la subsidiaria Generación V no dispuso de indicadores para evaluar la eficaz y eficiente administración de contratos del corporativo de la empresa productiva del Estado con los productores externos de energía.

Justo bajo consideraciones similares, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, emitió el Acuerdo aprobado por la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria, publicándose en el Diario Oficial de la Federación el 25 de marzo pasado.

En complemento a la aplicación de éste, en cuyo marco se abre la posibilidad de coordinación ante las subsidiarias, la ASF plantea que sea la propia Secretaría de Energía quien seleccione el portafolio de las unidades de negocio de las centrales eléctricas.

En paralelo, se conmina al Consejo de Administración de la CFE a abstenerse de plantear estrategias de cara a las subsidiarias que impacten o puedan impactar de manera negativa en los resultados del mercado eléctrico mayorista, induciendo el incremento de los costos marginales de la energía en el mediano y largo plazo.

Se ratifica, además, la posibilidad de coordinación entre la filial y subsidiarias en el desarrollo e implementación de tecnologías para la reducción de costos operativos, sin menoscabo de la seguridad en el sistema.

La reasignación de activos y contratos deberá realizarse en 60 días naturales. Regresa la CFE como monopolio, decían.

PIEDRA Y LODO

Pese a la insistencia de organizaciones académicas en su pretensión de plantear puntos de vista y propuestas para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, la puerta de la oficina del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, se mantiene cerrada.

Lo grave del caso es que la dependencia está enviando señales de que ya se cerró ya la posibilidad de enriquecer el documento vía externa.

Este, lo complementaría la dependencia.

Aunque la ruta crítica original hablaba de pasarlo por el tamiz del Congreso, al parecer ya se decidió la reversa. La Constitución ordena la participación de todos los sectores en la elaboración del documento, al ser la ruta sexenal.

albertobarrancochavarria0@mail.com
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