La tesis de Bucio

EDITORIAL SERGIO AGUAYO

A la memoria de Ana Paula Hernández, defensora de la dignidad humana

De la tesis de un general se desprende que las fuerzas armadas entienden mejor al crimen organizado que a las víctimas y a los activistas, académicos y periodistas que las acompañan.

Un colega me proporcionó una copia de la tesis de doctorado del próximo comandante de la Guardia Nacional, general Luis Rodríguez Bucio. Las 294 páginas aportan conocimiento e información sobre los militares durante el sexenio de Felipe Calderón. Es particularmente útil lo expresado por cuatro generales, un almirante, dos vicealmirantes y el ex presidente Felipe Calderón. Ellos estuvieron en la sala de mando del primer sexenio de guerra y, como fueron entrevistados en 2015, sus opiniones sirven para entender presente y futuro.

Coinciden en que con Vicente Fox "se descuidó […] el problema del narcotráfico". Calderón cuenta que, como presidente electo, pidió a Fox más intervención en Michoacán; la respuesta merece incorporarse a una antología del parloteo foxista: "con el narcotráfico, no hay que meterse". Fox el indolente.

Para los militares, eso facilitó la infiltración criminal en las "instituciones del Estado mexicano […] del nivel municipal al federal" y uno de ellos, hasta habla de dos gobiernos. Había que enfrentar la amenaza y para Calderón el "único recurso confiable […] eran las fuerzas armadas".

Ahora reconocen los errores: "no hicimos un diagnóstico claro y confiable del mapa delictivo de México"… "se minimizó o subvaloró la capacidad de respuesta y el poder [de] los cárteles"… se partió del "supuesto equivocado de que, al intervenir las Fuerzas Armadas, los cárteles se iban a replegar y el gobierno iba a tomar el control".

También aceptan el desorden. Fue "muy lamentable" la "competencia entre las fuerzas armadas y entre éstas y la Policía Federal" y comparten la queja de Calderón: "Muchos gobernadores y presidentes municipales no le [quisieron] entrar" a enfrentar lo que para ellos era un "problema federal".

Pese a todo, Bucio saca un balance positivo: las fuerzas armadas aprendieron, mejoraron su capacitación y equipamiento y se relacionaron mejor con Estados Unidos y la comunidad internacional. "En términos operativos", sentencia uno de ellos, se revirtió la "tendencia inicial" y "dejó de haber enfrentamientos en donde los soldados morían y los narcotraficantes no".

Bucio reconoce que también murieron y sufrieron inocentes. En este punto brota la insensibilidad e incomprensión de los militares hacia las víctimas y los activistas, académicos y periodistas que las acompañan. Es frecuente que los militares se sientan criticados injustamente porque, dicen, los "casos reales de violaciones a derechos humanos son aislados y producto de errores humanos". Es también común la descalificación: las "organizaciones del narcotráfico, contrataron asesores con conocimiento en leyes, para presentar quejas de violaciones a derechos humanos". Son opiniones sin verificación.

Se inicia otra etapa de la guerra. Al igual que Calderón, López Obrador se apalanca en (el indudable) tiradero hallado y encuentra, en las fuerzas armadas y en la Policía Federal a instituciones capaces de enfrentar militarmente a los criminales. Les falta reconciliarse con las víctimas y sus aliados.

Un mejor entendimiento es indispensable para reducir el costo social y podrían servir de puentes, la comunidad internacional y la franja del Estado más sensibilizado (Gobernación y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, por ejemplo). Para mejorar la interlocución, bastaría que entreguen la información que permita esclarecer si las violaciones cometidas por militares son casos aislados o patrones, e identificar a las OSC que sirven de pantalla a los criminales.

Hubiera sido mejor un civil para comandar la Guardia Nacional, pero el militar seleccionado, conoce el tema y durante su carrera ha dialogado con los diversos. Su director de tesis fue un civil y en su texto contrasta las opiniones de militares y de críticos. Si el general Bucio lleva al cargo esa actitud, contribuirá a sanar la absurda fractura entre las fuerzas armadas y las víctimas y aliados. Entendimiento indispensable, porque pronto arreciarán las hostilidades entre militares y sicarios del crimen organizado. Estamos en guerra.

@sergioaguayo

Colaboró Mónica GabrielaMaldonado Díaz.

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