Normatividad Agropecuaria

Columnas la Laguna Dr. Agustín Cabral Martell

Sin ser un experto la realidad es que México es un país de flores. Desde la época prehispánica, este país se ha caracterizado por estar decorado por una bonita variedad de flores; desde las chinampas hasta los invernaderos. El clima tan diverso de México hace posible cultivar flores ornamentales.

Una planta es considerada ornamental cuando se cultiva y se comercializa con propósitos puramente decorativos que hacen destacar sus características estéticas. La horticultura ornamental nacional surge durante la segunda mitad de la década de 1970, y desde ese entonces se ha cimentado como una industria que tiene gran apogeo durante celebraciones como el 14 de febrero, el 10 de mayo y 2 de noviembre, entre otras fechas.

Aunque varios estados de la República se dedican a la producción y distribución de este tipo de cultivos, es el Estado de México el centro de la horticultura ornamental en el país ya que concentra más de la mitad de la producción y casi el mismo porcentaje de las exportaciones de este tipo de flores en el México.

La horticultura ornamental es una industria que se encuentra en crecimiento. Actualmente, la producción y distribución de este tipo de plantas genera muchos empleos directos y ocupa cerca de 20 mil hectáreas distribuidas a lo largo de los estados como Morelos, Puebla, Veracruz y Michoacán.

Para poder impulsar el desarrollo de la horticultura ornamental es necesario respaldar a los productores y distribuidores de estas plantas con las acciones y herramientas apropiadas. Esto no solo fortalecerá a la industria, sino que podrá atender necesidades específicas como mantener la calidad de flores como gladiolas, claveles o crisantemos durante más tiempo dada la naturaleza perecedera de estos cultivos.

La calidad no es solo un valor agregado para la horticultura ornamental, sino que también es un factor que impulsa la decisión de compra entre los consumidores finales. Si se quiere extender la calidad de estas flores es importante contar con bio-soluciones innovadoras que contribuyan a eliminar plagas y a mantener la frescura así como la incorporación del concepto de "Salud Vegetal" en todos los procesos de producción y distribución de los cultivos.

Así como se trata de la salud humana y de la salud animal, la "Salud Vegetal" es un concepto que debe incorporarse en el cultivo de todo tipo de plantas y hortalizas para mejorar la calidad final de todos aquellos productos que sean elaborados en el ámbito nacional. La horticultura ornamental no es la excepción ya que el sector puede beneficiarse considerablemente con nuevos enfoques y nuevos productos que conlleven a más y mejores cultivos. De esta forma, las flores mexicanas podrán decorar cada vez más países y alcanzar puntos de distribución globales para que el mundo pueda presenciar la belleza y la calidad de todos los productos generados por la horticultura ornamental mexicana.

Las flores mexicanas se caracterizan por sus colores vibrantes y aromas inolvidables; cada una de estas flores es responsable de darle vida a los mercados locales.

La salud vegetal de estos cultivos es indispensable. Si se incorpora este concepto en la producción y distribución de este tipo de flores, no solo se logrará explotar el verdadero potencial que existe en este mercado, sino que también se podrá llenar los mercados del mundo con flores mexicanas.

Lo que hace falta es contratar técnicos especializados en floricultura y aspectos relacionados, o capacitar a los ya existentes para la puesta en marcha de todo proyecto productivo.

Ampliar la cobertura de los servicios de asesoría técnica y capacitación para que éstos lleguen al mayor número posible de beneficiarios, por ser indispensables para asegurar la continuidad de los cambios tecnológicos y prácticas productivas.

Dar mayor transparencia a los mecanismos de asignación de los apoyos y agilizar los trámites que requiere, además de aumentar los montos por proyecto, para evitar deficiencias en la infraestructura y trabajos apoyados, que sólo generen impactos a medias, para lo cual se podrían ampliar los recursos del gobierno federal, estatal o municipal.

Ampliar y hacer más intensiva la difusión de los componentes de investigación, desarrollo y reproducción de material propagativo, así como el de infraestructura de post-cosecha, pues son elementos básicos para lograr mayor calidad del producto y el énfasis hacia la exportación en su caso. También se podría ponderar la posibilidad de apoyar el manejo y movilización.

La Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, a través del Departamento de Horticultura puede dar este tipo de asesoramiento a toda persona interesada.

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