Soberanía popular y autoproclamados

EDITORIAL LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ÁLVAREZ

"El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes verdaderamente son"— JOSÉ MUJICA

Soberanía popular es un antiguo concepto, tan polisémico que fornicaba con democracia y libertad en las mentes de Aristóteles, Locke y Rousseau. Varias constituciones latinoamericanas poseen una clara definición; la mexicana en su artículo 39: "La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno".

El adagio: "La voz del pueblo es la voz de Dios" puede ser interpretado de acuerdo con intereses personales; habrá quien sienta que Dios la ha dirigido al curso de la historia (derecho divino) o quien crea que un tirano ha torcido esa voluntad y él escuche voces cantándole celestialmente que ha sido elegido; dios puede ser el pueblo elector o puede ser una fuerza militar y/o económica que decide un rumbo político. Históricamente frente a las dictaduras hay levantamientos revolucionarios y quienes los dirigen se proclaman jefes supremos del nuevo gobierno.

Nicolás Zúñiga y Miranda, eterno rival de Porfirio Díaz en comicios, siempre alegó fraude, por ello se declaraba "presidente legítimo" y a Díaz, usurpador. Madero se autoproclamó presidente provisional según el Plan de San Luis. Venustiano Carranza, furioso con Victoriano Huerta porque se le adelantó con el golpe de estado que ya había orquestado contra Madero; se declaró presidente interino conforme al Plan de Guadalupe. Álvaro Obregón fue más inteligente; se levantó con el Plan de Agua Prieta contra Carranza, que buscaba perpetuarse a través de un testaferro; utilizó la "soberanía popular" como principio supremo, nombró a Adolfo de la Huerta presidente sustituto; alejándose él simuladamente, pero manteniendo ojo avizor sobre ese cargo, que ya sentía suyo. Andrés Manuel López Obrador, tras unas elecciones muy discutidas, en 2006, se declara presidente legítimo.

Hoy Venezuela vive una crisis existencial muy dramática: un dictador creyente de que un ente superior le notifica a través de pajaritos que está en el cielo preparando una reforma constitucional, mantiene al pueblo bajo su tiranía. Lo realmente terrible de ese país no es tener a un déspota demente; sino poseer inmensas riquezas en hidrocarburos y metales preciosos. A Estados Unidos le urge tronar a Maduro para apoderarse de Venezuela, antes de que muchos países abandonen el dólar como única moneda de cambio internacional y usen oro. Venezuela posee ambos, pero "Maduro se los está dando a China y Rusia. Trump", busca su supremacía y con su odio destruir a los otros; como ocurrió en Nva. Zelanda esta semana.

Aquí aparece Juan Guaidó, manipulado por Trump; llama sin ser escuchado al ejército bolivariano, no sabe que si los jefes del ejército venezolano se levantaran contra Maduro y lo derrocaran; Guaidó se quedaría sin nada, como les sucedió a los políticos chilenos anti Allende, que fueron despreciados, incluso ajusticiados por Pinochet. En su miserable cruzada por la conquista del poder, solicita una invasión a su patria. Sacar a Maduro es indispensable, urgente e inaplazable, pero no destruyendo a Venezuela. Las evidentes mentiras de Guaidó ya han sido descubiertas por diarios gringos, como el New York Times que demostró que la quema de camiones con "ayuda humanitaria" fue accidental, pero que provenía de la propia gente de la marioneta trumpiana.

Varios ciudadanos de Sudamérica, en los últimos días, en franca parodia a lo que sucede en Venezuela, se han declarado mandatarios de sus respectivos países:

Alejandro Muñoz declara que en Colombia han fallecido 250 mil personas por falta de atención médica y medicamentos; existe corrupción en el gobierno de Iván Duque; pide paz y no guerra con Venezuela y tras su autoproclamación como "presidente interino, con base en la constitución del 91, su primer acto de gobierno será sacar las 9 bases militares norteamericanas. Asegura que Estados Unidos trae militares con inmunidad que violaron 250 niñas menores de 12 años y no ha pasado nada. Concluye su sueño que algunos juzgan como locura, proponiendo: "...hay que arreglar las situaciones de los pueblos latinoamericanos para que, sean los norteamericanos quienes vengan a buscar el sueño sudamericano".

Luis Monta: basándose en la soberanía popular (artículo 1 constitucional) se declara presidente interino de Ecuador. Jura con banda y solemnidad en la Plaza Grande de Quito, frente a la Presidencia. Se declara "hombre del pueblo" y ofrece llevar a cabo un programa de "vacunación contra la traición". Declara la reactivación de los programas sociales para que la mayoría desfavorecida pueda tener acceso a educación y salud; restituirá sus puestos de trabajo a los trabajadores públicos que han sido despedidos; impulsará elecciones anticipadas en las que él participará. "Tengo el apoyo de todo el pueblo ecuatoriano; estuvo presente en mi protesta y me manifestó su apoyo y la necesidad de un cambio transcendental y profundo en el Gobierno".

José de Abreu; actor satírico brasileño, declaró: "Comenzaré a organizar la resistencia contra este gobierno ilegítimo". Con más de tres millones de seguidores en internet, se proclamó presidente "paralelo"; juró sobre la constitución en una ceremonia formal que enfureció al neonazi Jair Bolsonaro, amenazando encarcelarlo. Abreu le contestó que él lo condenaba por idolatrar a asesinos y torturados, en clara alusión al dominio de Trump sobre Bolsonaro. Nombra a Lula Da Silva jefe civil y militar quien lo reconoció desde la cárcel; y entre broma y serio, también Dilma Rousseff lo reconoció.

En México, en cualquier momento, alguien puede autoproclamarse; ejemplo: algún expanista superpriista, secretario calderonista y vocero de Meade; quien, a Lo inzano regentea las "hijas de la mx" y a tres chalecos amarillos mexicanos que le siguen.

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