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Nacional lunes 5 de may 2014, 7:25am - nota 13 de 81

¿Cuál será la comida del futuro?

Por: AGENCIAS/ MÉXICO, DF.
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EL CAMBIO CILIMÁTICO ACELERARÁ TODOS LOS PROCESOS

Si bien es cierto que la crisis de alimentos en el mundo es multifactorial, los efectos del cambio climático y la falta de previsión sobre el cuidado de los terrenos de cultivo pesan en el balance final sobre la calidad y cantidad de producción de alimentos en el campo.

En nuestro país, 80% de los productores agrícolas tiene propiedades menores de cinco hectáreas y la gran mayoría de ellos depende de la siembra de temporal. Esa tierra también forma parte de los medios de autoconsumo cotidiano. La desertificación de los terrenos por una explotación inadecuada de los recursos naturales no es una opción.

"Una de las mejores formas de enfrentar los efectos del Cambio Climático es el conocimiento de la diversidad biológica", señala la doctora Mariana Benítez, del Instituto de Ecología de la UNAM, subrayando que los secretos de la naturaleza son tan vastos que una de las tareas primordiales es conocer y entender su legado para tratar de mantener con vida a la tierra. Esta también es la mejor forma de detener los efectos sociales que conlleva este problema en el área rural como lo son el hambre y la migración. Las mayores cifras de personas en extrema pobreza se concentran en las áreas rurales de nuestro país.

El doctor Alejandro Espinosa, coordinador del Programa de Agricultura y Alimentación de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, señala que en nuestro país hay 2.3 millones de parcelas de producción y cada unidad de cultivo genera de dos a tres variedades distintas de semillas cada año. "Este es un legado impresionante de México al mundo, pues cada año los productores seleccionan sus mejores semillas para utilizarlas en el siguiente ciclo de siembra en una tradición que han mantenido más de 330 generaciones de mexicanos", señala el también miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.

Este conocimiento que literalmente han cosechado los agricultores en nuestro país se diversifica en millones de variedades de una especie vital en nuestra cultura como es el maíz y que va cambiando según las condiciones en que son cultivadas y que se desprenden de las 59 razas identificadas en la actualidad. Tanto Benítez como Espinosa coinciden en que ante este escenario no se puede siquiera pensar en los transgénicos, pues las posibilidades que brinda la naturaleza son infinitas sin necesidad de tomar los riesgos que incluyen las especies modificadas genéticamente, como la contaminación de las especies nativas. Espinosa señala que otro de los problemas de los transgénicos es que son creados para tener tolerancia a los herbicidas, de tal forma que se utilizan indiscriminadamente sustancias altamente tóxicas que ponen en riesgo la calidad del terreno y su biodiversidad.

 POLICULTIVOS SUSTENTABLES

Sin embargo, el trabajo de la genómica en la agricultura no se concentra sólo en la producción de transgénicos, también puede brindar herramientas útiles para potenciar los beneficios de las especies mejoradas de manera autóctona. "Una forma es la identificación de especies a través de la genética clásica. Esta puede permitir, por ejemplo, determinar su nivel de proteína o el rendimiento de una especie no únicamente a través de su grano, incluso en la calidad de las hojas que se utilizan para elaborar tamales", señala el especialista.

Otra forma en que la tecnología en genética puede ayudar en este campo es mediante los análisis de suelo. A través de sus comunidades microbianas, por ejemplo, se puede para profundizar en la información sobre el impacto ambiental que recibe la tierra según las variantes de los diferentes tipos de cultivo. Un ejemplo de este trabajo lo realiza actualmente el Laboratorio Nacional de Sustentabilidad del Instituto Nacional de Ecología trabajando en zonas de cultivo de Tlaxcala a través de la Organización de Desarrollo Rural Vicente Guerrero, donde desde hace dos décadas desarrollan cultivos sustentables que han demostrado un aumento en la calidad y cantidad de su producción.

"A través de las herramientas de la genética y la biología molecular, entre otras, identificamos secuencias de ADN en las muestras de suelo", señala Benítez y agrega que esto les permitirá reconocer los microorganismos que habitan ese tipo de terreno. Mediante el análisis de su diversidad biológica, según las muestras procesadas en las diferentes épocas de año y a través de los diferentes cultivos se puede observar, por ejemplo, que tan sano es el terreno para posteriormente analizar sus posibilidades agrícolas y la supervivencia a futuro del ecosistema en que está inserto.

"Tras el procesamiento de millones de datos, nuestra hipótesis es que en los sistemas agrícolas con más diversidad de plantas, hay una mayor cantidad de microorganismos y consecuentemente un mejor funcionamiento del suelo", señala la investigadora dentro del marco del estudio agroecológico que realizan en la zona.

La agroecología, la disciplina científica que enfoca el estudio de la agricultura desde una perspectiva de sustentabilidad en donde la producción agrícola está íntimamente relacionada con la conservación de los ecosistemas, ha puesto sobre la mesa desde hace más de dos décadas la eliminación de químicos que comprometan la calidad y el futuro de los campos de cultivo, así como el desarrollo de diversos sistemas de cultivo que enriquezcan la producción agrícola.

La milpa es uno de ellos y es también probablemente la mejor muestra de que en las enseñanzas del pasado se encuentran las mejores herramientas para enfrentar el futuro. La milpa es un tipo de cultivo ancestral que lleva al maíz como su eje central, pero lo pueden acompañar una diversidad de plantas sembradas e inducidas que van cambiando según el medio natural y cultural del que se rodea.

En este tipo de policultivos en donde conviven especies como maíz, frijol, chile, calabaza y jitomate además de una gran diversidad de insectos y hierbas semidomesticadas como el epazote y los quelites, se van desarrollando una serie de interacciones simbióticas que las hacen más funcionales.

El doctor Juan Fornoni, también del Instituto de Ecología de la UNAM, comenta que la última etapa de este tipo de proyectos integrados sería la elaboración de una lista de recomendaciones a nivel gubernamental sobre el aprovechamiento a largo plazo de los cultivos sustentables. "Finalmente de lo que se trata es de una apuesta al futuro de la seguridad alimentaria", señala.

Transgénicos contra sustentabilidad

Para el doctor Alejandro Espinosa, miembro de la Academia Mexicana de la Ciencia, la milpa es un ejemplo ancestral de cultivo sustentable gracias a su biodiversidad genética.

Para el especialista, los cultivos transgénicos favorecen el monocultivo y además mediante su manejo se corre el riesgo de contaminar las especies nativas sin poder predecir sus efectos. "Un transgénico es una planta a la que se le introduce un gen de una especie diferentes. Con herramientas de la ingeniería genética se bombardean las células para que pueda entrar a ella rompiendo sus barreras naturales. El comportamiento de esta nueva especie es impredecible", agrega el especialista.

→ cambio climático Laboratorio Nacional de Sustentabilidad
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