EDITORIAL sábado 12 de abr 2014, 9:03am - nota 3 de 10

Y tener todo el ‘inche’ día para hacerlo

Por: RAMÓN DURÓN RUIZ


El Filósofo de Güémez

Hay una historia de Thomas Welch que me parece fascinante: "Dos hombres se dedicaron un día entero a cortar leña. Uno de ellos trabajó sin detenerse a descansar, y juntó una pila de leños bastante grande. El otro lo hizo durante lapsos de cincuenta minutos, con otros intercalados de diez minutos en los que descansó. Al terminar sin embargo tenía una pila de leños mucho mayor. ¿Cómo pudiste cortar tanta leña? -le preguntó el hombre que trabajo sin descanso. - Mientras descansaba, afilaba el hacha."1

La lección es formidable, cuando entiendes que el descanso es celestial, está lleno de magia y forma parte de las vertientes que el universo tiene para llenar tu vida de energía, te das el permiso de reposar, de aprovechar las vacaciones para cargar tus pilas.

El secreto es muy sencillo hoy goza de tu trabajo, para que disfrutes la plenitud de tu descanso, ¡ah! y date permiso de encontrar descanso en el pedazo de cielo que Dios te dio: tu hogar, también en el refugio íntimo de tu alma. El poeta español Mariano Aguiló afirmó: "No puede haber descanso placentero sin previa fatiga, del mismo modo que no hay placer en la comida si no se tiene apetito."

Tu descanso y tu sueño son una poderosa fuente de energía vital, Hoy: date permiso de trabajar laboralmente y a la par, trabaja en la paz que te lleve al encuentro con tu maestro interior, en la armonía que te ayude a edificar tu grandeza, vive una vida "sin prisas, pero sin pausas", dale a cada cosa su tiempo y su espacio.

El descanso y el sueño te ayudan a restablecer el equilibrio físico y emocional, son esenciales para tu vida, te proporcionan paz y tranquilidad. Aprende a aprovechar cada minuto del día, reconociendo que tu sueño y el descanso forman parte de un mundo holístico en donde todo forma parte de todo.

Hoy darte permiso de saber que dormir y descansar es tan indispensables para el trinomio de tu vida: mente-cuerpo-alma, como tus actitudes, tu visión positiva de futuro, tus emociones, tus pensamientos, tu respiración o tu alimentación. En conjunto te ayudan al manejo adecuado del estrés, a fortalecer tu energía vital, sosteniendo una excepcional calidad de vida y a "tener la sabia virtud de conocer el tiempo".

En el día a día la regla del 3/8 es básica en tu vida, divides tu día en 3 partes: 8 horas para dedicarte de lleno a trabajar, aunque si tienes la magia de gozar tu trabajo, éste se convierte en placer; 8 horas para comer, hacer ejercicio y otras tareas, y 8 horas para descansar.

Concentrar tu energía en cada porción del día te lleva a apaciguar la prisa, a dejar de andar a la carrera, a priorizar tu vida; por increíble que parezca el estrés rompe con tu equilibrio, más pronto que tarde se verá afectado el racimo de sistemas que armonizan tu cuerpo: el endócrino, inmunológico, tegumentario, nervioso central, muscular, esquelético, articular, cardiovascular y el linfático.

El tiempo es un presente que el Padre ha puesto en tus manos, para crear y descansar. Descansar, además de que cura las heridas del alma, fortalece tu capacidad intelectual y coordinación físico-motor, evita el cansancio crónico, ayuda a la regeneración celular, estabiliza tu peso, ayuda en el control de la hipertensión y la diabetes, es un masaje para tu corazón, elimina la irritabilidad y el mal humor.

Descansar es fundamental para vivir saludablemente, porque el organismo recupera energía, trae consigo un sano equilibrio hormonal; no descansar o no dormir el tiempo justo o con mala calidad, genera cansancio, agotamiento crónico, trastornos en el sueño, disminución en la calidad y calidez familiar, laboral y social, por una sencilla razón: se rompe el equilibrio. Los abuelos sabiamente acostumbraban la siesta, "Echarse un coyotito" de no más de 20 minutos, es hacer un "in paz" a tu día, para abonar un reparador descanso nocturno.

El adecuado descanso físico-mental llena de vitalidad y energía tu vida, en ello los hábitos y tu estado de ánimo juegan un papel importante. Anota los problemas en un cuaderno -Digo los problemas, ¡No tus problemas!, porque no son tuyos, son de la vida; permite que el Padre los acomode en su justo lugar en el rompecabezas de la vida- y déjalos fuera de tu recámara; cena ligero; al bañarte antes de acostarte imagina cómo el agua se lleva cualquier problema que en este instante te incomode; ora agradeciendo a Dios las bendiciones que te ha obsequiado en el día; respira profundo permitiendo que se oxigene tu diafragma y disponte a descansar, entrando en un sueño tan profundo como reparador.

Date permiso de dormir en un ambiente favorable, cuida que tu postura sea la adecuada, usa ropa cómoda, descansar bien y dormir satisfactoriamente es sinónimo de buena salud. El viejo Filósofo desea que "No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque estamos hechos de la misma materia que los sueños y los sueños están para cumplirse."

Parafraseando a Robert Orben el Filósofo afirma: "Las vacaciones consisten en no tener nada que hacer… y tener todo el 'inche día para hacerlo".

1http://spiralmazes.

galeon.com/tex_descanso.htm

www.filosofoguemez.mx

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