EDITORIAL sábado 1 de feb 2014, 8:30am - nota 4 de 10

¡Dos grandes gases!

Por: RAMÓN DURÓN RUIZ


El Filósofo de Güémez

La sabia frase dice: "El dinero hace hombres ricos, el conocimiento hombres sabios… la humildad hace hombres grandes". Los abuelos, son hombres grandes porque en ellos se compendia la humildad, la sabiduría y la riqueza, que los lleva a disfrutar más el ser que el tener, en ellos se resume la rica tradición oral de nuestros pueblos; en fin escuela de natural erudición, saben que la vida es un espacio tan breve como corto y que los años pasan de prisa, por eso transmiten a las nuevas generaciones, la rica herencia de la tradición oral.

Una de las manifestaciones de la tradición oral, se expresa a través de los remedios caseros, que como medicina natural alternativa, se han ido transmitiendo de generación en generación, remedios que nacidos en el tiempo sirven para curar distintos padecimientos y malestares.

Desde tiempos antiguos en los que escaseaba el médico y los medicamentos, los remedios se han convertido en una opción viable y práctica, simplemente porque es la naturaleza al servicio del hombre. Los remedios populares, han logrado trascender los entretelones del tiempo por su eficiencia y en la actualidad por los altos costos de la medicina, incluso algunos de ellos se han convertido científicamente en medicinas de patente.

El viejo Filósofo cree que la identidad del ser humano, no se da por el lugar de nacimiento, sino por la íntima necesidad de integrarse y comprender el lugar en el que se habita, la capacidad de redescubrir el espacio y con él, la cultura con sus tradiciones orales, llenas de mitos, ritos, tradiciones y remedios caseros, con los que se cura el mal de ojo, el empacho, el espanto, el estreñimiento, el dolor de oído, de cabeza, la inflamación de la próstata, etc.

Para el Dr. Vinay Goyal, en un padecimiento que afecta actualmente a nuestra población como lo es el virus de la influenza H1N1 "Los únicos accesos de entrada al virus son las fosas nasales, la boca y la garganta. Es casi imposible no contagiarse con H1N1, a pesar de todas las precauciones. El contacto con el virus no es tanto el problema, como su proliferación.

Mientras usted aún esté sano y no muestre ningún síntoma de H1N1, a fin de prevenir la proliferación, agravamiento de los síntomas y desarrollo de infecciones secundarias, siga estos simples pasos, que se pueden poner en práctica:

1. Lavarse las manos con frecuencia.

2. Resista la tentación de tocarse la cara, cualquier parte de la cara, a menos que vaya a comer o bañarse.

3. Haga gárgaras dos veces al día con agua de sal tibia (use agua oxigenada diluida, Listerine si no confía en la sal). H1N1 permanece en la garganta y en la cavidad nasal dos o tres días después del contagio, y luego muestra sus síntomas característicos. Simples gargarismos previenen su proliferación.

Las gárgaras con agua de sal, o agua oxigenada diluida, tienen el mismo efecto en un individuo sano que el Tamiflú en una persona infectada.

No subestime este simple, baratísimo y poderoso método preventivo, […aléjese de las personas con gripe o tos, deben traer cubrebocas, al estornudar y toser cubrir su boca con el brazo, pueden ser portadores de H1N1; No saludar de beso, ni la Paz en las Iglesias, evitar asistir a lugares concurridos, los aviones, autobuses, etc. están contaminados por falta de ventilación adecuada.]

4. Limpie sus fosas nasales al menos una vez al día con agua de sal tibia- sonarse fuerte cuando menos una vez al día y limpiar la nariz con cotonetes humedecidos en el agua de sal tibia. Es muy efectivo y disminuye la población viral.

5. Refuerce su sistema inmunológico con alimentos ricos en vitamina "C". Si toma un suplemento de vitamina "C", cerciórese de que también contiene Zinc, que estimula su absorción.

6. Beba muchos líquidos tibios, té, café, etc., tanto como pueda. Beber líquidos tibios tiene el mismo efecto de las gárgaras, pero en sentido inverso. Llevan los virus al estómago, en donde no pueden sobrevivir, proliferar o causar algún daño." 1

A propósito de médicos, resulta que una joven mujer llega al consultorio y le dice al médico principiante:

-¡Doctor! Quiero que me cheque, me parece que estoy embarazada.

El joven galeno la revisa, y le responde:

- No señora, ¡¡Lo que usted tiene, son dos grandes gases atorados!!

La señora se va y vuelve a la semana, el médico la revisa y le vuelve a decir:

-Usted no está embarazada… le repito que lo que tiene ¡son dos grandes gases atorados!

A los dos años, el médico se topa en la calle con la señora, la ve con gemelos y le pregunta:

- ¡Señora! ¿Cómo le va, son suyos esos niñitos?

- Sí, pero para usted deben ser ¡¡dosgrandes gases atorados!!

1 http://expertodenada.blogspot.mx/2009/12/agua-con-sal-para-la-influenza-h1n1.html

www.filosofoguemez.mx

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