Nacional lunes 16 de dic 2013, 7:57am - nota 10 de 60

Niños músicos se alejan de la calle

Por: AGENCIAS/ MÉXICO, DF.
Pequeños. En la colonia Pedregal de Santo Domingo, al sur de la ciudad de México, son 20 los pequeños que se vinculan a través de la música en la Banda de Marcha Infantil y Juvenil.


María José tiene 9 años y debe tomar una gran bocanada de aire para que salga el sonido de su clarinete. Sus pulmones son pequeños, su pasión por la música es enorme.

¿Puede la música operar como un tipo de vacuna natural contra la posible trampa, las corrupciones de cada día, la violencia, y el ambiente adverso en el que podrían habitar los niños y jóvenes de la colonia Pedregal de Santo Domingo, considerada por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) como una de las 25 colonias con mayor incidencia delictiva en la capital? ¿Puede una flauta, un clarinete o una trompeta darle o regresarle la alegría a un niño?

Con el lema: "Niño que toca un instrumento no toca un arma", y como una estrategia para prevenir actitudes delincuenciales, y fomentar la sensibilidad y cultura artística, además de un método de apoyo para las madres solteras, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) inició en Iztapalapa, en 2008, la captación de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad para, de forma gratuita, enseñarles a tocar diversos instrumentos musicales a través de la Banda de Marcha Infantil y Juvenil.

En la colonia Pedregal de Santo Domingo son 20 los alumnos que se reúnen tres días a la semana, durante dos horas, a ensayar. Esta banda de música en particular tiene cuatro años desde que se formó.

Juan Pablo Méndez Alejo, director de la banda y maestro de los niños, tiene licenciatura como concertista de trompeta por el Conservatorio Nacional de Música, y recibe un salario por parte de la SSPDF. Cuatro son los alumnos que se preparan para hacer su examen e ingresar a alguna escuela profesional de música: Katerine que está en segundo de secundaria; Jesús Ojeda, que asiste a la preparatoria; Ángel Luis de 12 años, y Adrián de 15, quien toca el saxofón tenor.

La dotación de la banda está constituida por trompetas, clarinetes, flautas, trombones, saxofones altos, saxofón barítono, saxofón tenor, una tuba, un euphonio, un corno de marcha y percusiones.

"Uno de nuestros desafíos es que los niños me respeten como maestro y autoridad, controlar la posible transgresión de las normas, vigilar la deformación de los valores, alejarlos del ocio", indica el profesor Méndez Alejo.

A través de la música, los niños y jóvenes de la banda han desarrollado su psicomotricidad; la competencia en otros idiomas, leer música es como aprender otro alfabeto; el pensamiento lógico-matemático; el pensamiento múltiple; la capacidad de autoescucha y reflexión; la empatía y habilidades sociales; la educación en valores; y recuperar su autoestima, entre otras cosas.

"Los fines de semana acudimos a parques y ofrecemos conciertos. Salimos con un trasporte de la SSPDF hacia distintas delegaciones para tocar. Los niños han conocido lugares a los que difícilmente hubieran podido acudir por causa de su vulnerabilidad también económica, en algunos casos", agrega Méndez Alejo.

"Varios chicos fueron llegando bastante agresivos a las clases, un poco a la fuerza, pero con el paso del tiempo han adquirido una mayor sensibilidad, y capacidad de socialización. Hoy, hemos logrado que a través de la música se preocupen por el que está al lado. Muchos de ellos han vivido maltrato, y se han dado cuenta de que un instrumento no los maltrata, pero ellos tampoco deben maltratar a los instrumentos; aprendieron palabras que no utilizaban, como gracias o disculpa: dos simples palabras que pueden marcar la diferencia", agrega.

 "ME GUSTAN LOS APLAUSOS"

Catherine de 14 años asegura: "Me gustan los aplausos; esa sensación cuando interpretamos ante el público la quiero experimentar por siempre".

María, madre soltera de Jesús, el percusionista de la banda, asegura: "Para mí la banda musical ha sido fundamental, porque mi hijo en lugar de estar en la calle mientras yo trabajo de tiempo completo, está en la música, con la orquesta protegido por la Secretaría de Seguridad Pública del DF".

Afuera, en la calle Canahutli No. 230, permanece una camioneta que ha llegado con los instrumentos de cada uno de los jóvenes. Al finalizar los ensayos, cada uno se encarga de entregarlos a quien maneja este transporte, pues la gran mayoría de ellos carece de instrumento propio. Se cuenta con 177 instrumentos musicales propiedad de la dependencia capitalina.

Leticia Varela, directora general de Prevención del Delito de la SSPDF, afirma que la intención es que para 2014 se triplique el número de integrantes de estas bandas musicales y extenderlas a toda la capital. "Hemos procurado brindarles un desarrollo armónico para evitar la estigmatización, exclusión y discriminación en su entorno familiar, escolar y social, para así evitar posibles conductas antisociales. A través de la música hemos construido una red multiplicadora en prevención del delito entre los músicos de las bandas, sus familias y vecinos", concluye.

 VINCULA FAMILIAS

Abigaíl Mendoza Mendoza quiere que sus hijos tengan un mejor nivel de vida. Lo están logrando a través de la música y la Banda de Marcha Infantil y Juvenil de la SSPDF. Ella tiene tres hijos de 14, 12 y 11 años.

Felipe, su esposo, vive desde hace 10 en Florida, Estados Unidos. Salió del país, según ella, "por no contar con una oportunidad de trabajo en México".

Hoy labora en la industria de la construcción. Ninguno de sus hijos ha convivido con él a lo largo de los últimos diez años, sin embargo, se mantienen en contacto con ellos vía Internet.

La música, desde hace 4 años, ha operado, a pesar de la distancia geográfica, como un vínculo adicional entre los miembros de su familia. Diego, se incorporó a las Bandas de Marcha Infantiles y Juveniles a los 8 años de edad, permaneció dos años tocando con un instrumento prestado por esta secretaría. Al cumplir 11 y como regalo, su padre, con quien prácticamente no conoce, le envió una flauta transversal desde Estados Unidos.

Fue aprendiendo a leer, comprender partituras, y a estudiar solfeo, a través de las Bandas que desde 2008 ha captado y capacitado a niños con el objeto de prevenir actitudes delincuenciales, así como impactar de manera positiva en ciertas delegaciones de alta incidencia delictiva como Iztapalapa, Coyoacán, Álvaro Obregón, Tláhuac y Azcapotzalco; ya son 84 los niños músicos beneficiados con este programa.

Diego es uno de los 27 alumnos que recibe clases de música gratuitas dos veces por semana en la colonia Pedregal de Santo Domingo, considerada como una de las de mayor nivel de delincuencia en toda la capital. Su hermano Dante, hoy con 14 años, se interesó por el saxofón cuando tenía 10, "y se enamoró de inmediato del instrumento", dice su madre.

En su escuela, Dante fue diagnosticado con Síndrome de Déficit de Atención, (TDA); requería medicamentos según refirieron médicos del Hospital Psiquiátrico Infantil "Dr. Juan N. Navarro"; pero al interesarse por el saxofón, comenzó a concentrarse en la escuela.

No se pierde una sola clase musical y ya no reprueba materias. Para Abigaíl, era improbable solventar el costo de los medicamentos psiquiátricos que requería su hijo.

"La música para él ha sido una excelente terapia alternativa. Sólo hacía falta identificar algo que realmente le apasionara; y eso lo logró su saxofón".

Abigaíl es costurera, y promotora cultural- ambiental en el centro de Artes y Oficios "Escuela Emiliano Zapata". Labora todo el día, y para ella es importante "que sus hijos tengan una buena formación, no se distraigan con ciertos amigos de la colonia, y caigan en entretenimientos nocivos como los maquinitas, y en el peor de los casos en la drogadicción", asegura.

Ella sabe que de 15:30 a 17:30 de la tarde sus hijos están en un sitio seguro, con estudiantes de música que se están formando en un buen ambiente.

"La colonia en la que vivimos tiene altos niveles de delincuencia, y drogadicción, y quiero mantener a mis hijos lejos de esto, y si es a través de la música pues... qué mejor", dice la mujer.

Zoé, de 11 años, se incorporó a la orquesta de la SSPDF a los 8, se interesó por la trompeta, pero se inició en las percusiones. Hoy toca ambos instrumentos.

Obtuvo una beca a través del programa de Niñas y Niños Talento del DIF-DF. Una parte de los recursos de su beca fue destinada para la compra de su trompeta.

Felipe su padre, también contribuyó económicamente a la trompeta de su hija.Hoy, es Zoé quien le enseña a su padre sus avances en la música mientras le interpreta la canción "Tequila "a través de la webcam de su computadora.

El único que no cuenta con un instrumento propio es Dante "pues aún no alcanza para comprárselo", dice Abigaíl.

Esto no ha sido impedimento para que se incorpore a la banda, pues la SSPDF le facilita el saxofón alto, tanto para los ensayos, como para los conciertos.

"La formación que los cuatro hemos recibido (me incluyo) a través de la música nos ha dado fortaleza como familia para enfrentar lo venga", asegura Abigaíl quien procura siempre estar en todos los conciertos de sus hijos, aunque para ello, "no duerma reparando costuras, o elaborando los uniformes que después venderá.

"Sé que mis hijos aspiran a algo más, a algo superior, y a un mejor nivel de vida a través de la música y su educación escolar", indica.

Dante quiere ser músico e ingresar a alguna escuela profesional: "No alcanzaríamos a pagar una escuela de música, tampoco los instrumentos de los tres; todo esto ha sido gratuito, y me siento muy agradecida", finaliza la promotora cultural-ambiental.

20 NIÑOS

Se reúnen tres días a la semana para ensayar.

177 OPCIONES

Tienen para los pequeños que busquen tocar.

Integrantes

Estos son los integrantes de la Orquesta:

⇒ La orquesta se conforma por 4 clarinetes: Catherine, de 14 años. Gregorio de 12, Luis de 12 y María José de 9 años.

⇒ También hay 2 flautistas: Jackeline, y Diego, de 12 años; 6 trompetistas: Pablo y Justin de 9 años, Zoé de 13, Ángel Luis de 12, Jesús de 15, y Miguel Ángel de 14.

⇒ En la banda hay 6 saxofones altos: Dante y Rodrigo de 14 años. Un saxofón tenor: Adrián de 15 años; un saxofón barítono, tocado por Carlos de 17. El conjunto lo completan un euphonio: Juan Andrés de 12 años; un corno de marchas: Ixel de 11; una tuba: Brandon de 17 y un percusionista: Jesús de 11 años.

→ Programa musical niños
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