Internacional lunes 29 de jul 2013, 3:38pm - nota 6 de 14

Papa clausura Jornada Mundial de la Juventud

Por: AGENCIAS/ RÍO DE JANEIRO, BRASIL
Se va. Imagen de los asistentes a la misa de clausura de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud oficiadada por el papa Francisco en la playa de Copacabana de Río de Janeiro, ante unos tres millones de jóvenes de todo el mundo.


El Papa Francisco culminó su visita a Brasil, el primer viaje internacional de su pontificado, con un llamamiento a la Iglesia para que sea agente de cambio social por "un mundo nuevo", aunque evitó los temas más controvertidos, como el aborto, los abusos a menores y el matrimonio homosexual.

El pontífice admitió las fallas de la propia Iglesia para esa misión y pidió a los obispos que reconozcan por qué pierde fieles, lo que es el caso en Brasil, donde el volumen de católicos ha caído en la última década aunque sigue siendo el país con mayor número en el mundo.

El Papa argentino se preguntó si la Iglesia no se ha convertido en "una reliquia del pasado", "demasiado fría" y "prisionera de su propio lenguaje rígido".

Fue un mensaje de renovación que transmitió no sólo con sus palabras, sino también con la forma en que condujo su visita de siete días a Brasil, que causó dolores de cabeza a los encargados de su seguridad.

Francisco viajó en un papamóvil sin protección en los laterales; bebió del mate que le dieron peregrinos en la calle; besó innúmeros niños y usó un utilitario en lugar de un automóvil de lujo.

En ese vehículo hizo el recorrido entre el aeropuerto y la catedral el día que llegó con la ventanilla bajada, pese a atravesar por una zona de favelas, y tampoco la subió cuando por un error en la ruta su vehículo se quedó atrapado en el tráfico y rodeado de fieles que le intentaban tocar.

Fueron gestos de un hombre que ha dicho que quiere una Iglesia que no sólo se dedique a los pobres, sino que sea pobre.

Afirmó que los obispos deben ser pastores cercanos a la gente, sencillos y austeros, "hombres que no tengan psicología de príncipes, que no sean ambiciosos". Le escuchaban 45 prelados de América Latina.

El pontífice predicó el cambio en un país, Brasil, que clama por él, como demuestra la ola de protestas que vivió el país en junio, la mayor desde hace décadas.

En su auge hasta 1.2 millones de personas salieron a las calles en una única jornada para pedir mejores servicios de salud y educación, y protestar contra la corrupción, entre otras demandas.

El Papa reveló su simpatía por esas marchas en una visita a una favela el pasado miércoles, en la que dijo que nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades sociales y que los jóvenes deben luchar contra la corrupción y la injusticia.

A continuación se dirigió a la élite brasileña, en una reunión con autoridades en el Teatro Municipal, en la que apeló al "diálogo constructivo".

"O se apuesta por la cultura del encuentro, o todos pierden", aseveró el Papa, quien añadió que "entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo".

El pontífice desea ese acercamiento social también para la propia Iglesia. "Quiero lío en las diócesis, quiero que se salga fuera, quiero que la iglesia salga a la calle", dijo en un encuentro con peregrinos argentinos.

A los participantes en la Jornada Mundial de la Juventud, el acto por el cual visitó Río de Janeiro, les alentó a superar la apatía, ofrecer "una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas" y ser los protagonistas de los cambios sociales.

Alguna joven peregrina de la JMJ incluso se unió el sábado a la llamada "Marcha de las Vagabundas", en la que mujeres con ropas provocativas o sin sostén protestaron por los abusos sexuales y a favor del derecho al aborto.

El pontífice evitó entrar en esos temas peliagudos y tampoco mencionó los abusos de menores cometidos por sacerdotes, un escándalo que ha empañado la imagen de la Iglesia en los últimos años en todo el mundo.

Lo más cerca que quedó de referirse a ello fue un reconocimiento de las fallas del clero.

"Con la Cruz, Jesús se une a los muchos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio", afirmó.

Llamado

La Arquidiócesis Primada de México llamó a los políticos y jóvenes de México a atender el mensaje de humildad y de reflexión contra la "tentación de legalizar las drogas", que dio el Papa Francisco.

El Sumo Pontífice advirtió a los jóvenes que pueden ser víctimas fáciles de ideologías nocivas, que les impiden su verdadero desarrollo, y llamó a que "no se dejen engañar por los falsos ídolos del poder, el dinero o el placer".

La Iglesia recordó la visita del Sumo Pontífice a un centro de rehabilitación para jóvenes drogadictos, el Hospital de San Francisco, en donde pronunció un discurso de advertencia "contra la tentación insensata de legalizar las drogas, cuyas víctimas son los mismos jóvenes".

Se despide de todos

El Papa llegó en un helicóptero militar al aeropuerto Galeao/Antonio Carlos Jobim de Río de Janeiro, donde abordó el avión de la aerolínea Alitalia que despegó a las 19:35 horas locales (22:35 GMT) rumbo a Roma.

"Marcho con el alma llena de recuerdos felices que se convertirán en oraciones", dijo Francisco poco antes de abordar el avión, y en el acto de despedida que encabezó el vicepresidente brasileño, Michel Temer.

Agradeció a los organizadores de la JMJ y a todos quienes respondieron en Brasil a las exigencias vinculadas a la recepción de cientos de miles de jóvenes que participaron en el encuentro mundial.

La visita del Papa Francisco a Brasil estuvo marcada por su cercanía con la gente, la cual incluso desbordó en algunas oportunidades las vallas de seguridad para acercarse al vehículo del pontífice e intentar tocarlo, recibir su bendición o entregarle un regalo.

El propio Papa ordenó al conductor del Papamóvil detenerse en algunos puntos del trayecto para dar la bendición a niños que, con la anuencia de los guardaespaldas, accedían a un costado del vehículo e incluso eran subidos en brazos.

Esa cercanía con los fieles, junto a la frase "recen por mí", pronunciada en más de una oportunidad por Francisco, marcaron su primera visita al extranjero como Papa, a lo cual se sumaron varios gestos de austeridad.

Algunos de los trayectos los realizó con la ventanilla abajo en un sencillo vehículo gris de fabricación brasileña, que no contaba con ningún blindaje, y también se le observó portando su maletín de trabajo de color negro.

A detalle

⇒ Más de tres millones de personas escucharon su mensaje en una misa que abarrotó los cuatro kilómetros de la playa de Copacabana, donde el grito más frecuente fue: "Esta es la juventud del Papa".

⇒ Pero esa juventud es en general más liberal que la ortodoxia eclesial, según una encuesta realizada por el Instituto Datafolha a participantes de la JMJ.

⇒ Así, el 65 % de los jóvenes consultados defendió el uso de preservativos y el 53 % la píldora anticonceptiva.

→ Papa Francisco PAPA
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