Salud lunes 17 de may 2004, 11:22am - nota 1 de 1

¿Cómo tener buena memoria?

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Las personas más felices tienen mejor memoria que las desventuradas.

Los momentos desagradables provocan la producción de hormonas en el cerebro relacionadas con el estrés, debido a ello, la memoria evoca con mayor facilidad las malas situaciones.

Estas hormonas también se producen durante las emociones fuertes. De ahí que muchos especialistas, recomienden que se pongan emocionales en todo aquello que deseen recordar.

A pesar de que se ha comprobado que las emociones fuertes ayudan a la memoria, los más recientes experimentos hechos en la universidad de California demuestran que las personas más felices tienen mejor memoria que las desventuradas.

Buenos hábitos

Una de las mejores formas que existen de mejorarla es adquiriendo buenos hábitos. El orden y la organización ayudan a que seamos menos distraídos. Si tenemos un lugar exacto donde poner las llaves y las colocamos ahí siempre, el lugar de ellas quedará grabado para siempre, por la simple costumbre que hemos forjado.

El tomar notas, hacer listas o llevar una agenda escrita de los pendientes también contribuye a mejorar la memoria, porque apoya a ésta, con efectos visuales. Es mucho más fácil recordar algo que hemos visto escrito a lo que sólo hemos pensado.

Las imágenes creadas por apuntes o dibujos se graban más firmemente en la memoria que las que no tienen apoyos que podamos "ver".

La vista

El sentido de la vista es mucho más efectivo para la memoria que el sentido del oído. Recordamos con mayor facilidad lo que vemos, que lo que oímos. Por esa razón, muchos maestros especializados en mejorar la memoria recurren a dibujos, notas escritas, o imágenes visuales en la mente, para apoyar todo lo que se quiere recordar.

De hecho, uno de los buenos recursos para recordar el nombre de una persona y relacionarlo con su rostro, es hacer un dibujo mental de él, destacando sus características mas notables: el tamaño de sus ojos y boca, la forma de su nariz, el color de su cabello y de su piel.

Todos esos detalles "visuales" nos permiten recordar el nombre y la persona a la que pertenecen con mayor facilidad.

La lectura

La lectura es una actividad muy recomendable en la etapa madura, debido a que recrea ideas y emociones. Además, ayuda a fortalecer y mejorar la memoria.

Muchos especialistas coinciden en que las actividades culturales ayudan a evitar la "jubilación mental" a la que muchas personas de la tercera edad están condenadas, hecho que trae como consecuencia el fomento de estados de amnesia.

Leer es un hábito que se adquiere con los años y requiere mínimo esfuerzo cotidiano, pero muy satisfactorio. Si no se tiene, vale la pena comenzar poco a poco, sin ejercer presión sobre uno mismo, pues podría tenerse el mismo efecto de una persona que, sin una práctica periódica, se dispusiese a correr una maratón: además de cansarse, no terminaría y lo disfrutaría poco.

Cerebro saludable

Todos captamos información a través de la vista, oído, olfato, tacto y paladar, que se conserva en la memoria sensorial hasta que, durante el sueño, estos datos se graban en las estructuras encargadas de resguardarlos definitivamente en forma de sinapsis o enlaces entre neuronas. Este proceso depende de un tejido (llamado hipocampo) ubicado entre los ventrículos laterales del cerebro.

Asimismo, al llegar a la edad adulta, en que se han incrementado los conocimientos y aumenta el número de recuerdos, se van creando nuevos círculos de neuronas, pues en éstos se almacena la información. Al paso del tiempo, la red que se ha formado de neuronas se va haciendo más compleja, por lo que el cerebro debe mantenerse sano, pues de no ser así es posible que se recuerden eventos remotos y se olviden los recientes.

¿Qué influye en la salud del cerebro?

Directamente, la fatiga física o intelectual, estrés, falta de sueño, no usarlo regularmente y alimentación inadecuada. Este último rasgo es fundamental para fortalecer a las neuronas y protegerlas del envejecimiento, así como que haya el suficiente aporte de sangre y que de esta forma lleguen los nutrientes necesarios.

Para mejorar la memoria

Aminoácidos y oligoelementos.

Este conjunto de alimentos activa la potencia cerebral y en particular la capacidad de recordar. Los encontramos preferentemente en mariscos, pescado, levadura de cerveza y almendras.

Antioxidantes.

Protegen a las neuronas del envejecimiento, y se encuentran en betacaroteno y vitaminas C y E, cromo, zinc, selenio y magnesio, los cuales pueden consumirse en ajo, soya, germen de trigo, te, vino (tinto principalmente), col, brócoli, zanahoria, cebolla, espinacas, jitomate y cítricos.

Carbohidratos.

Son la principal fuente de energía para todas las funciones del cuerpo, desde caminar hasta pensar, dormir y memorizar; se encuentran en maíz, frijol, arroz, tortillas, trigo, pan, harinas, pastas, avena y frutas, así como en frutos como higo, plátano, sandía, manzana, fresa, papaya, durazno, pera, naranja, piña y mango.

Gingko biloba.

Árbol cuyas hojas poseen sustancias que actúan sobre el sistema circulatorio y fortalecen a las neuronas. Combate depresión, desorientación y pérdida de memoria; se consume en complementos alimenticios.

Ginseng.

Arbusto de origen coreano del que se aprovecha el potencial de su raíz. Científicamente se ha comprobado que contiene compuestos (denominados gingenósidos), cuya cualidad consiste en adherirse a las moléculas de oxígeno, facilitando el contacto con las células y que éstas le den mejor aprovechamiento. Al verse fortalecidas las células se mejora notablemente el metabolismo y, por tanto, las importantes funciones que desempeña el cerebro.

Glucosa.

Es uno de los principales sustentos del cerebro durante la actividad intelectual, por lo que es recomendable consumir miel o jugo de frutas de manera equilibrada; su exceso puede traer otro tipo de problemas -diabetes-, y su baja administración puede llevar a hipoglucemia (nivel reducido de azúcar) que haría que el cerebro no funcione adecuadamente.

Lecitina de soya.

Enriquece a las membranas de las neuronas y motiva las actividades cerebrales; se consume mediante complementos alimenticios.

Minerales.

Calcio y fósforo, por ejemplo, aumentan la concentración y permiten la fluidez en la transmisión de información entre las neuronas; están presentes en pescado, leche, queso, huevo, almendras, avellanas, nueces y germen de trigo. Por su parte, el cobre colabora en la formación de glóbulos rojos, responsables de conducir oxígeno al cerebro por medio de la sangre; se encuentra en germen de trigo, leche y sus derivados, espinacas, hígado y yema de huevo. Magnesio, elemento que refuerza la memoria y estimula el buen funcionamiento de las neuronas, lo consumimos en pan integral, chocolate, garbanzo, frijol, arroz, espinaca, papaya y plátano, además de germen de trigo.

Romero. Arbusto que contiene sustancias activas que mejoran la circulación y el desempeño del sistema nervioso; en general estimula las funciones cerebrales. Se puede consumir a través de infusión o te.

Vitamina A (retinol).

Repara los tejidos, es importante para la vista, combate bacterias e infecciones, y ayuda a la formación de huesos y dientes. Está presente en pollo, pescado, acelgas, berros, espinacas y zanahoria.

Vitamina E (tocoferol). Protege a los glóbulos rojos, y es esencial en el bienestar de las células del organismo y la prevención de coágulos sanguíneos internos. Las oleaginosas en general, como nueces (de Castilla y de la India), castañas, cacahuates y almendras son la más notable fuente de esta vitamina.

Vitaminas del grupo B. Inciden significativamente en los cambios de humor y en el rendimiento del cerebro y el buen funcionamiento del sistema nervioso. Están contenidas en carne de cerdo, vegetales de hojas verdes, legumbres, yema de huevo y levadura de cerveza, así como cereales integrales, hígado y leche; su deficiencia podría llevar a la pérdida de la conciencia, disminución de memoria y potencial daño cerebral.

Evite a toda costa alcohol y tabaco, ya que aceleran el envejecimiento neuronal.

Cerebro saludable

Todos captamos información a través de la vista, oído, olfato, tacto y paladar, que se conserva en la memoria sensorial hasta que, durante el sueño, estos datos se graban en las estructuras encargadas de resguardarlos definitivamente en forma de sinapsis o enlaces entre neuronas. Este proceso depende de un tejido (llamado hipocampo) ubicado entre los ventrículos laterales del cerebro.

Asimismo, al llegar a la edad adulta, en que se han incrementado los conocimientos y aumenta el número de recuerdos, se van creando nuevos círculos de neuronas, pues en éstos se almacena la información. Al paso del tiempo, la red que se ha formado de neuronas se va haciendo más compleja, por lo que el cerebro debe mantenerse sano, pues de no ser así es posible que se recuerden eventos remotos y se olviden los recientes.

¿Qué influye en la salud del cerebro? Directamente, la fatiga física o intelectual, estrés, falta de sueño, no usarlo regularmente y alimentación inadecuada. Este último rasgo es fundamental para fortalecer a las neuronas y protegerlas del envejecimiento, así como que haya el suficiente aporte de sangre y que de esta forma lleguen los nutrientes necesarios.

Es así que le recomendamos que consuma:

Aminoácidos y oligoelementos. Este conjunto de alimentos activa la potencia cerebral y en particular la capacidad de recordar. Los encontramos preferentemente en mariscos, pescado, levadura de cerveza y almendras.

Antioxidantes. Protegen a las neuronas del envejecimiento, y se encuentran en betacaroteno y vitaminas C y E, cromo, zinc, selenio y magnesio, los cuales pueden consumirse en ajo, soya, germen de trigo, te, vino (tinto principalmente), col, brócoli, zanahoria, cebolla, espinacas, jitomate y cítricos.

Carbohidratos. Son la principal fuente de energía para todas las funciones del cuerpo, desde caminar hasta pensar, dormir y memorizar; se encuentran en maíz, frijol, arroz, tortillas, trigo, pan, harinas, pastas, avena y frutas, así como en frutos como higo, plátano, sandía, manzana, fresa, papaya, durazno, pera, naranja, piña y mango.

Gingko biloba. Árbol cuyas hojas poseen sustancias que actúan sobre el sistema circulatorio y fortalecen a las neuronas. Combate depresión, desorientación y pérdida de memoria; se consume en complementos alimenticios.

Ginseng. Arbusto de origen coreano del que se aprovecha el potencial de su raíz. Científicamente se ha comprobado que contiene compuestos (denominados gingenósidos), cuya cualidad consiste en adherirse a las moléculas de oxígeno, facilitando el contacto con las células y que éstas le den mejor aprovechamiento. Al verse fortalecidas las células se mejora notablemente el metabolismo y, por tanto, las importantes funciones que desempeña el cerebro.

Glucosa. Es uno de los principales sustentos del cerebro durante la actividad intelectual, por lo que es recomendable consumir miel o jugo de frutas de manera equilibrada; su exceso puede traer otro tipo de problemas -diabetes-, y su baja administración puede llevar a hipoglucemia (nivel reducido de azúcar) que haría que el cerebro no funcione adecuadamente.

Lecitina de soya. Enriquece a las membranas de las neuronas y motiva las actividades cerebrales; se consume mediante complementos alimenticios.

Minerales. Calcio y fósforo, por ejemplo, aumentan la concentración y permiten la fluidez en la transmisión de información entre las neuronas; están presentes en pescado, leche, queso, huevo, almendras, avellanas, nueces y germen de trigo. Por su parte, el cobre colabora en la formación de glóbulos rojos, responsables de conducir oxígeno al cerebro por medio de la sangre; se encuentra en germen de trigo, leche y sus derivados, espinacas, hígado y yema de huevo. Magnesio, elemento que refuerza la memoria y estimula el buen funcionamiento de las neuronas, lo consumimos en pan integral, chocolate, garbanzo, frijol, arroz, espinaca, papaya y plátano, además de germen de trigo.

Romero. Arbusto que contiene sustancias activas que mejoran la circulación y el desempeño del sistema nervioso; en general estimula las funciones cerebrales. Se puede consumir a través de infusión o te.

Vitamina A (retinol). Repara los tejidos, es importante para la vista, combate bacterias e infecciones, y ayuda a la formación de huesos y dientes. Está presente en pollo, pescado, acelgas, berros, espinacas y zanahoria.

Vitamina E (tocoferol). Protege a los glóbulos rojos, y es esencial en el bienestar de las células del organismo y la prevención de coágulos sanguíneos internos. Las oleaginosas en general, como nueces (de Castilla y de la India), castañas, cacahuates y almendras son la más notable fuente de esta vitamina.

Vitaminas del grupo B. Inciden significativamente en los cambios de humor y en el rendimiento del cerebro y el buen funcionamiento del sistema nervioso. Están contenidas en carne de cerdo, vegetales de hojas verdes, legumbres, yema de huevo y levadura de cerveza, así como cereales integrales, hígado y leche; su deficiencia podría llevar a la pérdida de la conciencia, disminución de memoria y potencial daño cerebral.

Evite a toda costa alcohol y tabaco, ya que aceleran el envejecimiento neuronal.

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Madrid, (EFE).- Un grupo de investigadores españoles ha conseguido potenciar distintos tipos de memoria en ratas mediante la administración de nuevos fármacos capaces de mejorar la memoria y la comunicación entre las células nerviosas.

El equipo de la Universidad Nacional española de Educación a Distancia (UNED), en colaboración con el Instituto Panum de la Universidad de Copenhague, ha identificado un nuevo péptido, el FGL, que imita el funcionamiento de ciertas proteínas, "moléculas de adhesión celular neuronal", implicadas en la formación y mantenimiento de los circuitos nerviosos, según el centro docente.

Los péptidos son un tipo de moléculas formadas por la unión de dos aminoácidos mediante "enlaces peptídicos" que, al igual que las proteínas, están presentes en la naturaleza y son responsables de un gran número de funciones, muchas de las cuales aún se desconocen.

Según un comunicado de la UNED, el péptido FGL potencia la memoria cuando se administra a las ratas después de ser entrenadas en "pruebas espaciales o de reconocimiento de lugares".

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