"-¿Y cree usted, joven –le pregunta el severo señor al galancete que le pedía la mano de su hija-, que puede hacer feliz a Susiflor?”. "-Estoy seguro de que sí, don Poseidón -responde él-. Anoche, por ejemplo, la hice muy feliz”... La esposa llegó a su casa por la noche. Venía molida del trabajo y lo único que quería era meterse ya en la cama para entregarse al sueño. Pero ¡ah, vida! Una cosa es nuestro deseo y otra muy diferente lo que el hado dispone y ejecuta. ¿Acaso sabe alguien lo que oculta el futuro? ¿O el copretérito de subjuntivo? ¿Puede alguno decir: haré lo que pude? Sí, pero sólo quitándole la hache. ¡Ah, misterios insondables! Nadie diga que tiene asegurado el bien que goza. Ya nos lo dice el clásico apotegma: "Accidit in puncto quod non speratur in anno̶