Se abre el telón de esta columnejilla y aparece un cuento rojo que será condenado de seguro por la Pía Sociedad de Sociedades Pías. Habla ese relato goliardesco de un señor bastante entrado en años, senescente, que había pasado ya por todos los quebrantos, fatigas y vergüenzas -sobre todo vergüenzas- que llegan al hombre con la madura edad. Iba ese añoso caballero a desahogar una necesidad menor y no podía hallar la parte que se requiere para cumplir con dicho menester. Dirigiéndose a esa parte le dice con ternura: "-No te asustes, bonita, no te escondas. Nada más te quiero para hacer pipí"... La esposa de Ovonio le reclama: "-Los juegos de futbol terminan cuando muy tarde a las 11 de la noche. ¿Por qué entonces llegas siempre a la casa a las 3 de la mañana?". "-Es que, ya sabes, vieja -ex