"-Doctor ?le dice un señor al médico- mi señora padece insomnio''. "-Eso no es problema- responde el doctor sacando de su escritorio unas píldoras y unos polvos-. Con esto le vamos a quitar el insomnio a su señora. Mañana, cuando cante el gallo, déle estas píldoras. Y a la hora en que llegue el lechero, que es seguramente la hora en que despierta su señora, póngale en una lavativa estos polvos''. El señor se va con el remedio. A los dos días regresa. "-¿Cómo siguió su esposa? -le pregunta el galeno-. ¿Pudo dormir anoche?''. "-No, doctor -responde el tipo-. Y vengo a que me dé otro tratamiento. Al gallo como quiera lo hice que se tragara las píldoras, pero ¡ah cómo batallé para ponerle la lavativa al lechero!''... "-¡Padrecito! -dice muy compungida la rancherita al confesarse-. Me acuso de