EL SIGLO DE TORREÓN
Viven pensando en los días que aún no pasan. En la prisión el tiempo transcurre lento. A veces ni siquiera saben si aún es hoy o ya es mañana. Sólo piden que la madre y los hijos que dejaron de ver no los olviden.
TORREÓN, COAH.- A Felipe Gómez Gallegos, el rostro de las personas que asaltó no se le olvida. Recuerda muy bien sus súplicas cuando los amenazaba con la pistola. Un día se hartó de tanta maldad y esperó a que la policía llegara por él. Tuvo la oportunidad de escapar pero no lo hizo.
—Tomaba un café con los médicos que estaba asaltando porque deseaba que “la Ley” llegara y me matara. Ya no estaba en paz conmigo mismo.
Lleva ocho años seis meses en el Centro de Readaptación Social de Torreón (Cereso). En todo este tiempo, en muy pocas oc