Don Senilio, caballero de edad muy avanzada, se compró un suéter de estambre blanco adornado con vivos rojos, azules y amarillos. Llega a su casa luciendo la prenda con orgullo, y le cuenta a doña Holofernes, su mujer: "-Me dijo el vendedor que este suéter me quita 20 años de encima". Replica con acritud doña Holofernes: "-Pregúntale si no tiene calzones de lo mismo"... Eglogia, muchacha campirana, decidió dejar su bucólica vida de ranchera e ir a la ciudad a practicar el oficio más antiguo del mundo, pues había oído decir que ese quehacer deja muy buen dinero. ("¿O quién es más de culpar, / aunque cualquiera mal haga, / el que peca y luego paga, / o la que cobra por pecar?"). Se puso Eglogia en una esquina, y no pasó mucho rato sin que se le aprontara un individuo a quien atrajeron la juv