Linda palabra es "chichi", con su variante "chiche". Que hayamos convertido ese vocablo en vulgarismo es cosa fea, pero lo cierto es que hay en ella hermosas resonancias, y mucha significación. El término "chichi" es voz azteca, apócope de "chichihualli", el nombre de la teta, mama o seno de la hembra, de donde mana el alimento -vale decir la vida- para la criatura. (Cosas muy sugestivas de ese misterio que es la comunicación humana: "chiche" se dice "Zitze" en alemán, "chuchu" en quechua, y en vasco -según me han dicho- "chichi". Así, "chichi", llamaban los antiguos mexicanos a las nodrizas o nanas de los niños, y en el Yucatán de los mayas la abuela -que hace muchas veces la función de nana- es nombrada con cariño "chichí"). Los hombres -los machos- solemos hacer chocarrerías con aquello