De todas las bestias la más temible es la que tiene miedo... ¡Qué sonorosa declaración, oh columnis-ta, qué grandílocua frase liminar! Cuidado con esas rimbombancias: por ellas podrías olvidar tu deber de orientar a la República. ¿Acaso quieres remediar la falta de frases célebres, que en esta época de lenguaje adocenado no tienen ya celebridad? Ea, declara el sentido de aquella inicial declaración. Antes, empero, da salida a algunas lenes gracejadas que preparen el ánimo de las naciones para escuchar la exégesis de la avandicha manifestación... La señorita Himenia sufría dolor de soledad. Solía decir: "Si no fuera por el Metro no tendría yo ninguna vida sexual". Cosa muy triste es, en efecto, ir a la tumba sin haber oído un "te quiero", aunque sea mentiroso. Quizá por eso la señorita Hime