Sucesos lunes 22 de dic 2003, 11:22am - nota 2 de 7

El calendario, la inquietud del hombre por medir el tiempo

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hMéxico (Notimex).- Desde tiempos milenarios, el ser humano ha querido medir el tiempo porque en él transcurre su vida, los acontecimientos y los modos de pensar; de esa preocupación nació el calendario como la forma más exacta posible de medir el tiempo.

Calendarios tan diversos como el romano, cristiano medieval, eclesiástico, gregoriano, juliano, moderno, el republicano francés, el musulmán, el azteca y el maya, entre otros, se distinguen a lo largo de la historia de la humanidad.

El calendario regula la vida social, religiosa, litúrgica y civil; en él se distingue el aspecto matemático, basado en la astronomía, que determina sus tipos esenciales: calendario lunar, solar y lunisolar; pero también el aspecto histórico, que da cuenta de cronología de los sucesos.

El interés por la medición del tiempo es universal y se realiza a través del año, mes y día, que supone el uso de una misma era y de un calendario común, establecido por una ciencia que incorpora la astronomía, matemáticas e historia: la cronología.

La astronomía y las matemáticas, aplicadas a la cronología dan cuenta del conocimiento relativo al movimiento de los cuerpos celestes y medición del tiempo, mientras que la historia ilustra sobre las medidas usadas por los pueblos para indicar las fechas.

El término calendario tiene su origen en la palabra calenda, que ha dado vida a una ciencia que estudia las reglas que determinan la forma más exacta posible de medir el tiempo.

El calendario se divide en tres elementos: el día, el mes y el año, a los que se añade, en algunas culturas, un cuarto aspecto, el de la semana. Para la creación de dichos lapsos ha sido fundamental la observación del cielo, el ciclo de las estaciones y la naturaleza.

A pesar de que existe una gran diversidad de calendarios, éste se puede definir como un sistema inventado por el ser humano para dividir el tiempo en períodos regulares: años, meses, semanas y días, a partir de criterios astronómicos, matemáticos e históricos.

-- LA HISTORIA --

Los primeros calendarios de la humanidad se remontan a las primeras civilizaciones que habitaron el valle de los ríos Tigris y ufrates, en Mesopotamia; estos calendarios fueron establecidos a partir de la observación de las fases de la luna por sacerdotes babilonios y sumerios.

De ahí nació un calendario basado en ciclos de 29.5 días, que había entre cada luna nueva; este período lunar dividía el año en doce lunaciones o meses y sumaba un total de 354 días. Este primer calendario y otros tantos, no coincidían con el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, que le toma 365.256 días. Ni tampoco coincidían con el intervalo entre luna nueva y luna nueva, que es de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2.87 segundos por lo que las sutiles imprecisiones provocaban que, con el paso del tiempo, el año solar se desfasara del ciclo lunar.

Para remediar esteess agotes o vhaurgilendarios, como el babilónico que sirvió de modelo a hebreos y musulmanes.

Mientras tanto, los egipcios aprendieron a determinar las estaciones del año a partir de los cambios que mostraba el río Nilo con el paso del tiempo. Para ellos sólo había tres estaciones: la "inundación" o época de la crecida, "aparición de los campos al retirarse el agua" y "sequía".

Otra contribución importante derivada de las observaciones celestes que hicieron los egipcios fue la división del día y la noche en 12 partes cada una, donde cada sección representaba una de 12 partes del tiempo transcurrido entre la salida y la puesta del Sol o viceversa.

Los primeros calendarios de Mesoamérica aparecieron en civilizaciones como las de los nahuas, otomíes, tarascos, huastecos y mayas, entre otros, donde el calendario era uno y a la vez múltiple, según las culturas que lo adoptaban.

Aquí, el calendario se desarrolló en estrecha vinculación con la invención de la escritura y la práctica de erigir estelas, así como con un complejo sistema matemático de base vigesimal.

Para los antiguos pobladores de esta zona, el calendario era una guía al pasado mítico y una ventana al futuro astrológico. Ordenaba los rituales asociados a los cs actividades agrícolas o comerciales, los mercados y los reinados de los soberanos.

El calendario mesoamericano más antiguo es el "calendario sagrado", de 260 días, llamado tzolkin por los mayas, tonalpohualli por los nahuas y piye entre los zapotecos. Marcaba un ciclo elemental, el de la vida cotidiana y es considerado como uno de los elementos culturales que definen las fronteras de Mesoamérica.

Los mayas crearon su propio sistema del tiempo con base en el movimiento solar, establecido por la observación del cosmos y sus ciclos; pero sobre todo por su interés en el tiempo, que consideraban importante por sus significados simbólicos, religiosos y mágicos, clave del comportamiento de los dioses y del destino de los hombres.

El primero de ellos es el día, como unidad esencial y como división natural del tiempo, entre ella se pueden dividir tres tipos: el día natural, que se inicia con la salida del sol y termina con su ocaso; el astronómico, determinado por el tiempo que la tierra gira sobre su eje y el civil, medida convencional de 24 horas.

El segundo de los elementos es el mes, que a decir de los estudiosos es la medida más antigua del tiempo, hace referencia a lo que dura una lunación, entre los tipos de meses destacan el lunar, el solar y el civil.

Respecto al año, tiene como punto de partida el movimiento de traslación de la tierra alrededor de sol, que por la inclinación de la elíptica produce, entre otras cosas, las estaciones. Se distinguen también aquí varios tipos de años: el astronómico, lunar, sideral trópico o solar y el civil.

Por último, como un elemento destacable entre algunas culturas está el de la semana, que es una división artificial del tiempo que se compone de un ciclo de 7 días habitualmente, aunque también puede ser de 10 ó de 8, haciendo coincidir su duración con una fase lunar. A este elemento se le atribuye un origen judío, que pasó luego al cristianismo, donde asumió su división por medio de fiestas y ciclos litúrgicos con base en efemérides solares como Navidad, San Juan o San José); y los ciclos lunares.

Así, con diferencias pero también con varias similitudes, los calendarios creados por diversas civilizaciones, han intentado ordenar u organizar la vida de los seres humanos, que tienen en el tiempo y en su medición una de sus máximas preocupaciones de todos las épocas.

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