Internacional jueves 8 de sep 2011, 10:28am - nota 5 de 17

Nadie olvida el vuelo 93

Por: AP/ SHANKSVILLE, PENSILVANIA
Homenaje. Habitantes del pueblo de Pensilvania visitan el lugar donde se estrelló intencionalmente el vuelo 93 y que impidió una tragedia mayor.


A un lado de un camino vecinal, flanqueado por viejas casas de madera que parecerían propias de una pintura bucólica, se encuentra el monumento conmemorativo de las víctimas del vuelo 93.

Aún sin concluir, está delimitado por árboles, pero buena parte del parque es un espacio abierto.

Hace una década, el 11 de septiembre del 2001, este lugar, donde alguna vez operó una mina a cielo abierto, tenía una apariencia desoladora. Estaba cubierto con restos del avión que se vino abajo.

Para los miembros de las cuadrillas de socorro que llegaron, como Rick King, subjefe de bomberos en Shanksville, algunos recuerdos resultan escalofriantes.

“Recuerdo haber caminado por el bosque, pasar entre las plantas, y recuerdo haber visto varios zapatos deportivos en el suelo”, dijo King, con la voz entrecortada. “No podía imaginar cómo estaban las cosas allí”.

EL SECUESTRO

El vuelo 93 de la aerolínea United viajaba de Newark, Nueva Jersey, a San Francisco el 11 de septiembre cuando fue tomado por un grupo de aeropiratas. Los cuatro terroristas probablemente querían estrellar el Boeing 757-222 contra la Casa Blanca o el Capitolio, pero terminaron enviando el avión a tierra en este paraje rural de Pensilvania, a unos 20 minutos de Washington, después de que los pasajeros opusieron resistencia, determinó la comisión investigadora de los atentados.

La aeronave viajaba a 933 kilómetros por hora (580 mph) al momento del impacto. El calor intenso generado por el choque hizo que el 92% de los restos humanos se evaporara, dijo el forense Wallace Miller, quien se topó con una tarea enormemente complicada.

“La devastación era realmente increíble”, dijo. “Obviamente fue algo que no había visto antes y que no he visto después”.

Shanksville no era un blanco de los aeropiratas del 11 de septiembre, pero el destino y la tenacidad de los pasajeros del vuelo 93 estableció un vínculo indeleble entre esta calamidad y el pueblo, que ha aceptado su estatus repentino como sitio histórico del país. Los habitantes se toman en serio su papel, y sienten que es su responsabilidad honrar a las víctimas.

King y otros lugareños establecieron vínculos con quienes atendieron las tragedias en el Pentágono y el Centro de Comercio Mundial, donde se estrellaron los otros aviones. En 2008, los miembros del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York trajeron a Shanksville un resto de acero de las Torres Gemelas, y lo colocaron junto a la oficina de los bomberos voluntarios del poblado.

“Esto es en honor de todas las víctimas del 11 de septiembre. Es un honor especial el hacer esto en nuestro pueblo”, dijo King.

EL APOYO

Muchos enfrentaron la tragedia continuando con la tradición de los pueblos pequeños. Se interesaron por conocer a las familias de las víctimas, pero respetaron la privacidad de la gente.

“Los veo casi cada año, y reflexiono sobre las vidas de sus seres queridos”, dijo King. “Ojalá que les ayudemos con este duelo, tanto como ellos nos han ayudado también a enfrentar esto”.

Para Miller, la experiencia reforzó sus creencias básicas sobre cómo tratar al familiar de una víctima, algo que aprendió al operar su negocio, una funeraria. Eso es para recordar que todos los cadáveres correspondieron al ser amado de alguien, sin importar la situación, dijo Miller, quien trabajó cerca de familiares y especialistas médicos de las agencias federales, a fin de usar muestras de ADN para identificar a las 40 víctimas, así como los restos de los cuatro terroristas.

“Conozco la importancia de que la gente pueda tener algún tipo de ceremonia, con algo palpable con lo que se puedan interrelacionar de la manera que consideren conveniente”, dijo Miller.

El vuelo 93 siempre formó una parte peculiar de los atentados del 11 de septiembre.

No se estrelló contra un blanco monumental, y quienes viajaban a bordo son considerados héroes que podrían haber salvado las vidas de otros. Entre las historias de pesar y heroísmo de ese día, está uno de los pocos lados alentadores de una jornada negra: ante una situación extremadamente difícil, los pasajeros decidieron qué hacer y prefirieron rebelarse contra los aeropiratas.

‘UN GOBIERNO EN EL CIELO’

“Eso siempreme ha impresionado, por la tradición cultural de la que surgió”, dijo Glass. “Ellos hicieron realmente una votación en el cielo. En 15 o 20 minutos, crearon un pequeño gobierno”.

Esa decisión de votar “trasciende las religiones y la política”, y muchos de los otros aspectos de lo ocurrido el 11 de septiembre, agregó.

Su decisión “te dice mucho sobre la humanidad”, destacó Glass, lo mismo que la respuesta dada por la población de Shanksville a lo ocurrido.

El pequeño pueblo es más representativo de grandes partes de Estados Unidos, en comparación con Washington o Nueva York, explicó Glass. Por ejemplo, Shanksville tiene granjas, operaciones de minería, actividades de caza, todas ocupaciones tradicionales.

“No es un blanco político ni militar, pero representa un capítulo relevante en la historia y la vida de los estadounidenses. Pese a que sea un sitio apartado, es una historia muy cercana”, añadió.

El vuelo 93 evidenció la frustración generalizada de aquel día. Para la hora en que despegó, el Centro de Comercio Mundial ya había sido atacado. Después de que el avión fue secuestrado, almenos 10 pasajeros, incluido Edward Felt, y dos tripulantes, llamaron a sus familiares, amigos y colegas en tierra, usando celulares y teléfonos de a bordo, antes de que el avión se estrellara.

AGRADECIMIENTO

Los parientes de las víctimas se han mostrado muy agradecidos por la forma en que los lugareños les ayudaron a lidiar con su pérdida, dijo Patrick White, vicepresidente de la organización Familias del Vuelo 93.

“El carácter rural de Shanksville y de la gente... constituye el eje de los valores estadounidenses. Ellos son el corazón de nuestras tradiciones”, dijo White.

Pero para las familias de algunos sobrevivientes, parece que el sacrificio hecho por los ocupantes del avión suele olvidarse. Las grandes heridas en Manhattan y en el Pentágono llamaron más la atención del público y de la historia.

Durante algún tiempo, los familiares se mostraron preocupados por la falta de avance en la construcción de un monumento en Shanksville, que está lejos de los grandes centros turísticos y de negocios.

“Nos habría gustado que este monumento se construyera en cinco años. Pero creo que la realidad se ha impuesto”, dijo Gordon Felt, cuyo hermano Edward murió en el avión. Se han recaudado unos 50 millones de dólares en fondos públicos y privados para el proyecto, según Familias del Vuelo 93. La inauguración de la primera etapa está prevista para el 10 de septiembre, un día antes del décimo aniversario de los atentados.

Hace faltamásfinanciación privada para completar el monumento, incluida una arboleda, un centro para recibir a los visitantes y un portal de entrada, cuyos altos muros formarán un marco alrededor de un punto por el que pasó el avión.

Antes de la caída de la nave, nadie pudo haber previsto que un monumento nacional se erigiría en los bosques y sembradíos de Pensilvania.

Felt, quien es también presidente de Familias del Vuelo 93, atribuyó el logro a los habitantes locales, los parientes de las víctimas y el Servicio Nacional de Parques.

“Hemos podido superar obstáculos”, dijo. Y el número de personas que han acudido al lugar muestra que el público quiere recordar a las víctimas. Unas 150, 000 personas visitaron Shanksville en los años recientes, dijo Glass, quien consideró el número “impresionante”.

“Este se ha vuelto uno de esos destinos que la gente quiere conocer de primera mano”, explicó.

LUGAR VISITADO

Los residentes esperan incluso más visitantes, dijo Ron Aldom, director de la Cámara de Comercio del condado de Somerset.

Y los visitantes están descubriendo una rica variedad de lugares históricos y bellezas naturales cerca de ahí, incluido Fallingwater, la obra maestra del arquitecto Frank Lloyd Wrignt, así como parques estatales y nacionales, o bien atracciones como el Museo de Andy Warhol, ubicado en Pittsburgh, a 112 kilómetros.

“Cada capítulo de la historia estadounidense tiene unas cuantas páginas escritas en Pensilvania”, dijo. “Irónicamente, el vuelo 93 será parte de la historia estadounidense”.

→ 11 de septiembre
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