
En calma. Rubén asegura sentirse tranquilo y feliz en un trabajo donde no recibe reclamos o gritos de parte de sus "clientes".Rubén Saucedo toma un momento para descansar del calor que se siente dentro del vehículo que usualmente maneja, no se trata de cualquier coche sino de una carroza fúnebre que hace no mucho entregó un cuerpo más.
Desde hace cuatro años la necesidad de un empleo lo llevó a buscar empleo como albañil, sin embargo las condiciones laborales y los pocos ingresos lo orillaron de forma inusual a pedir empleo en una funeraria.
"Uno pensaría que es mal trabajo pero de veras que es tranquilo y sin mucho problema, los muertos no reclaman ni te insultan como los vivos", dice el funerario.
A sus 46 años nunca había experimentado tocar un cuerpo sin vida, sin embargo ahora tendría que ayudar en labores como el traslado de los cadáveres e inclusive a maquillar los rostros sin vida.
Irónicament