Reportajes sábado 8 de nov 2003, 11:22am - nota 1 de 1

Niños con discapacidad auditiva| Integración, el gran paso

Por: Cristal Barrientos Torres / Fotografías Ramón Sotomayor / El Siglo de Torreón


Torreón, Coah.- Atrás dejaron las aulas del silencio. Ahora estudian entre paredes donde retumban gritos y voces. Y aunque ninguno de esos sonidos les pertenece, escriben y aprenden como cualquier otro niño.

No pueden escuchar las explicaciones sobre español u otra materia. Por eso fijan la vista en el cuaderno de sus compañeros de clases o en el movimiento de los labios de sus maestras.

Desde hace casi cuatro años en la escuela primaria Profesor José Santos Valdés, niños con discapacidad auditiva tienen la oportunidad de estudiar. También participan en todas las actividades escolares como clases de música y baile.

Para todos fue un reto: los profesores modificaron su sistema de enseñanza, los alumnos aprendieron el alfabeto de señas y los menores con capacidades diferentes vencieron el miedo a ser rechazados.

Lograron dejar atrás las escuelas especiales para enfrentar el mundo de los oyentes.

La escuela primaria Profesor José Santos Valdés, fue la primera institución en abrirles las puertas. Al finalizar el presente ciclo escolar se graduará la cuarta generación de alumnos con problemas auditivos.

Según el director, Héctor Ortiz Torres, el programa inició hace casi cuatro años como sugerencia del Centro de Atención Múltiple Número 30 (CAM). La concientización entre alumnos y maestros fue indispensable.

Otro logro: Siete alumnos egresados de la escuela Profesor Santos Valdés se graduarán de secundaria cuando concluya el ciclo escolar.

Gracias a la insistencia del CAM lograron que ingresaran a la Escuela Secundaria General número nueve Josefa Ortiz de Domínguez. Ahora el reto será convencer a una preparatoria para que los reciba.

Labor de concientización

Oralia Reynosa Jacobo, maestra auxiliar de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular, señala que los alumnos con problemas auditivos lograron adaptarse al nuevo sistema de enseñanza y dejar atrás el temor de ser rechazados.

Su trabajo es de tiempo completo y consiste en orientar y auxiliar en todo lo posible a los profesores de la primaria.

El objetivo del CAM es lograr la integración de los niños al sistema educativo regular. Y para eso es necesario hacer labor de concientización entre la comunidad escolar.

La aceptación ha sido tal que tanto profesores como alumnos ya conocen y manejan a la perfección el alfabeto de señas. De ésta y otras maneras logran comunicarse: el personal docente utiliza materiales visuales y hablan de frente para que les puedan leer los labios.

La mayoría de los menores con problemas auditivos hablan pero no perfectamente porque les hizo falta percibir los ruidos y los sonidos, su lenguaje es inarmónico, es decir, no tienen buena entonación ni ritmo.

“Los niños fueron aceptados por sus compañeros desde un principio, incluso hay salones donde se pelean por ser los tutores, los apoyan en el aprendizaje, los maestros tienen mucho qué ver porque cuando un maestro no los acepta todo el grupo lo rechaza”.

Oralia Reynosa reconoce que al principio temía que el programa fracasara porque los menores tenían un severo rezago educativo, sin embargo vencieron los obstáculos y ahora algunos son los primeros de la clase.

Temor a lo “diferente”

Los maestros también sentían miedo. Para ellos representó un reto cambiar su esquema de trabajo para integrar a menores con problemas auditivos. Algunos como Martha Hipólito Ramos, pensaron que sería imposible, pero se equivocaron.

“Tenía miedo de no enseñarles debidamente, tuve que leer mucho para conocer el tipo de discapacidad que presentaban los alumnos y cómo podía ayudarlos”.

La primera generación, dice, venía rechazada de varias escuelas. En otros casos sí los aceptaron pero los tenían como “mandaderos” y nunca los integraron al grupo.

“Al principio me desesperaba porque no alcanzaban el grado de aprendizaje de los demás alumnos, hay niños que no avanzaban y eso afectaba al resto de los alumnos, no sabía cómo comunicarme ni sabía sí me habían entendido”.

Sin embargo, con paciencia poco a poco surgió la confianza. Después todos los niños le decían a Martha: “Tu clase está muy fácil”.

Antes los alumnos perdían la paciencia cuando los profesores o sus compañeros de clase no los podían entender. Algunos lloraban o hacían berrinche, otros se cerraban completamente. Al final lograron romper las barreras de la comunicación.

Dispuestos a ayudar

No cualquiera puede ser tutor de un niño con problemas auditivos. Para eso es necesario tener algunas características: paciencia, compatibilidad de carácter, buena ortografía y sobre todo responsabilidad y respeto.

Patricia Parra Núñez cursa el sexto grado. Desde hace dos años es tutora de Jessica y asegura que ha sido una experiencia extraordinaria.

“Al principio me sentía rara porque no nos entendíamos, pero luego comencé a enseñarle cosas. Cuando la maestra dicta yo dejo que copie de mi cuaderno. Jessica es una niña muy buena y aprende rápido”.

Con el tiempo Patricia y Jessica se hicieron amigas, la primera aprendió el alfabeto de señas para darse a entender y la segunda, puso más atención al movimiento de los labios.

Patricia no entiende cómo hay escuelas donde no aceptan a los niños como Jessica. “Ellos son iguales que nosotros ¿por qué los rechazan?”.

Reforma Educativa, el inicio

Fue el ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, quien propuso el Programa Nacional para el Bienestar y la Incorporación al Desarrollo para las Personas con Discapacidad 1995-2000. Desde entonces y gracias a la Reforma Educativa, todos los niños tienen derecho a ingresar a instituciones de nivel básico.

Hilda Martínez Aguirre, supervisora de educación especial de la zona escolar 503, señala que en Torreón es un proceso dado desde hace cinco ciclos escolares y está basado en la Reforma Educativa.

El nuevo paradigma de la educación plantea que los alumnos con discapacidades puedan transcurrir su escolaridad en un ambiente normal, donde tengan la oportunidad de una expectativa de vida diferente y puedan desarrollar de otra manera sus potencialidades y sus capacidades.

A decir de la supervisora, fue un proceso difícil porque los maestros fueron formados en una escuela donde jamás se habló de las diferencias y no visionaron a los alumnos con discapacidad en instituciones regulares.

La Reforma Educativa plantea que los alumnos con posibilidades educativas tienen el derecho de realizar su educación en una escuela regular, pero el problema fue que el maestro no estaba preparado para eso.

“Al alumno con discapacidad intelectual siempre lo han tenido en el salón, estos pequeños quizás eran los alumnos que tenían más dificultades para aprender y se les connotaba vulgarmente el nombre de burro sin serlo, simplemente tenían dificultades serias para aprender”.

Poco a poco ha ido revolucionando la visión del maestro para dar cabida a la aceptación. En la actualidad 21 escuelas primarias y una secundaria cuentan con alumnos con discapacidades auditivas, neuromotoras e intelectuales, también débiles visuales.

Hilda Martínez Aguirre recuerda que para poder integrar a los menores, el personal del CAM tuvo que tocar puertas durante tres meses para que alguna institución los pudiera aceptar.

“Había maestros que decían ‘para qué nos traen sus rarezas, ellos no pueden para eso, existen escuelas de educación especial’ ”.

Sin embargo en la primaria José Santos Valdés abrieron las puertas. Es una institución piloto en donde el personal docente demostró apertura y sensibilidad.

“Les hicimos comprender que la limitante auditiva no era una limitante intelectual, que el alumno sordo no debe ser considerado como alguien que no puede aprender”.

En la actualidad, según considera la supervisora, existe un cambio en la escuela básica y ahora saben que un niño diferente no significa un trato distinto sino una lucha por la igualdad.

“Me da orgullo decir que hubo algunos pequeños con discapacidad que rebasaron al resto de sus compañeros, ahora están entre los primeros lugares de aprovechamiento”.

Y lograron romper las barreras de la comunicación. Los maestros y alumnos aprendieron el alfabeto de señas para poderse comunicar y los pequeños con capacidades diferentes ya no tienen miedo de entrar al mundo del oyente.

Un logro más

Al finalizar este ciclo escolar siete alumnos con problemas auditivos de la Escuela Secundaria General número nueve Josefa Ortiz de Domínguez, se graduarán. Es la primera generación y el reto será encontrar una preparatoria dónde continuar sus estudios.

Javier García Rivera, maestro auxiliar de esta secundaria, explica que los alumnos con capacidades diferentes proceden principalmente de la escuela primaria José Santos Valdés.

En la institución hay 38 alumnos con capacidades diferentes: sordos, ciegos, minusválidos y con problemas neuromotores. “En la secundaria es más trabajo porque son muchas clases y maestros, pero con esfuerzo estamos saliendo adelante”.

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