Pacorro creyó advertir algunos inquietantes síntomas en la Pililla, su hija. Se le veía desmejorada, traía quebrado el colorcillo y en la mañana la acometían ciertos ascos. Así pues la llevó con el doctor. "-Aquí le traigo a la Pililla -le dice-. Mírela: parece un cirio, por lo pálida. Anda triste, abatida... ¿Usté qué piensa, médico? ¿Qué tendrá la muchacha?''. "-Por lo que me dice -contesta el facultativo-, yo creo que melancolía''. "-¿Melancolía? -repite Pacorro meneando la cabeza con escepticismo-. No; yo más bien creo que melanculiao''... ¡Infame chascarrillo, columnista, nefanda behetría, dicterio rudo y vil! Noble palabra es "melancolía'', del griego melas, negro, y xolé, bilis. Cuatro humores hay en nuestro cuerpo: sangre, flema, cólera y melancolía. A ésta se le llama también lipe