La bacinica... Se le llamaba también "bacinilla”, "taza de noche" o "borcelana”. Mis tías solteras, por decoro, la nombraban con recatados eufemismos y le decían "la necesaria” o "el tibor”. De sobra está explicar cuál era su uso. Tengo entre mis inútiles tesoros una bacinica de tiempos coloniales, hecha en fina cerámica de Puebla. Muestra en el fondo un ojo muy abierto y un letrero que dice: "Te estoy viendo”... La vara de varear... De membrillo debía ser por fuerza, fina y cimbreña como mujer, y sibilante como víbora. Servía para varear la lana de las almohadas y colchones. Apelmazada por el uso, una vez al año se sacaba esa lana, se lavaba y se ponía al sol para secarla. Luego venía el vareador y la golpeaba una y otra vez hasta dejarla suave y tersa como v