Motor de vida
LERDO, DGO.- Se suponía que para esa hora, las nueve de la mañana, la vivienda de Julio Eduardo y su mamá Fide ya debía estar “en movimiento”. Toc toc toc... Toc toc... Toc toc toc... no había señales de vida.
La casa ubicada en la calle Claveles número 132 Pte. de la colonia Jardín, gozaba momentáneamente de la paz de la que ha carecido desde hace dos meses y medio, cuando los médicos le diagnosticaron al pequeño Julio un tumor maligno en el centro del cerebro llamado clínicamente Astrocitoma Pilocítico.
-“Vaaannn”, gritó una voz de mujer. Tres minutos más tarde la puerta se abrió. La luz del sol pegó directamente en la cara de Fidelina. Su espeso cabello negro y chino, apenas podía ser sostenido por una pinza. Con algo de dificultad quitó el can