Un excursionista se perdió en el bosque. Después de buscar inútilmente el camino fue a dar a una pequeña cabaña donde vivía un cazador que tenía cuatro hijas. Le dice el cazador: "Aunque sólo disponemos de un cuarto podrá usted pasar la noche con nosotros. Pero no se quiera pasar de listo con alguna de mis hijas, porque para eso tengo mi escopeta''. Y le mostró el arma, puesta a un lado de la cama al alcance de su mano. Apenas se durmió el cazador, la hija mayor llegó en silencio al lecho donde estaba el visitante. "Por favor -profiere él angustiado-. ¡La escopeta!''. "Está descargada'' -le dice la muchacha. Y procedió a demostrar su loca pasión al forastero. Se retiró la chica, y no pasó mucho tiempo cuando la segunda hija del cazador se llegó al excursionista. "¡La escopeta!'' -volvió a