Aquel ejecutivo era un pésimo jefe: injusto, egoísta, explotador. Un día llegó a la oficina y dijo a su secretaria: "Para que vea usted, señorita Rosibel, lo inteligente que soy. Anoche estuve en las carreras de perros, y gané tres”. "¡Qué barbaridad, jefe! -exclama la secretaria-. ¿Y todavía viene a trabajar, después de haber corrido tanto?”... A aquella muchacha le decían "La Mala Estudiante”. Estaba re-probada... Un joven cortejaba a cierta chica difícil de convencer. Oyó decir que había unas pastillas que servían para despertar el apetito amoroso. Compró una buena cantidad en la farmacia e invitó a la muchacha a cenar con él. En un descuido le puso una pastilla en el aperitivo. Luego le echó otra en la sopa. Después, como la chica no acusaba ningún efecto, le puso una