Un terremoto de 6.3 grados de magnitud en la escala Richter sacudió ayer la isla de Nueva Bretaña, en la región oriental de Papúa-Nueva Guinea, sin que se haya informado sobre víctimas o daños materiales.
El seísmo golpeó 159 kilómetros al Noroeste de la ciudad de Kandria y unos 535 kilómetros al Noroeste de la capital, Port Moresby, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos, que mide la actividad sísmica en todo el mundo. Su epicentro se localizó a 35 kilómetros de profundidad bajo la superficie terrestre.
La isla de Nueva Guinea, cuya mitad occidental pertenece a Indonesia y la oriental a Papúa-Nueva Guinea.