Los ataques del crimen organizado a la población civil se han multiplicado en La Laguna y mientras autoridades ofrecen combatir el delito, los criminales se adelantan a las buenas intenciones para asestar sus golpes.
46 civiles han muerto en cuatro homicidios múltiples desde enero. Una decena más ha caído en el fuego cruzado. Más de medio centenar de víctimas inocentes no ha sido suficiente para que los tres niveles de gobierno dejen sus diferencias y entablen un trabajo conjunto y dejen de evadir sus responsabilidades por el fracaso del combate al crimen.
La violencia que azota a La Laguna no distingue fronteras. Los criminales cruzan líneas estatales y municipales mientras los actores políticos reparten culpas según sus líneas partidistas.
¿Qué hecho sangriento debe ocurrir