L U N E S
Por Niño que Dios era entonces, según nos lo advierte Ramón López Velarde, el diablo le ganó la mano y fue él quien nos escrituró los veneros de un petróleo que así fue nuestro, pero que por andar el diablo en medio de la danza lo ha venido entregando con garantía de impunidad a cambio del alma de todos los que lo quieren y así lo obtienen, llámense tan conocidamente como se llamen.
México ha tenido desde siempre fama de rico, y de que lo hemos venido siendo desde el principio de nuestra historia no hay la menor duda, aunque ahora, creámoslo o no, lo somos menos que antes, pues no existe nada en este mundo de lo que se esté sacando siempre que a la larga no se agote.
Y lo que pasa ahora es que unos a petróleos le sacan de un sólo golpe, si le hemos de hacer caso a la noticia,