L U N E S
En Rockville, Norteamérica, un franco tirador anda suelto. Hasta la fecha ha hecho seis víctimas sin que se haya logrado aprehenderlo. Gente tranquila, pacífica todas ellas: un hombre que cortaba el pasto cercano a un centro comercial; un taxista mientras cargaba gasolina en su automóvil; una mujer que estaba sentada en una banca afuera de la oficina de correos, y así por el estilo. No las escoge y persigue; las encuentra, seguramente con el telescopio de su rifle de gran poder y, desde lejos, ¡pum!, dispara aprovechándolas como blanco y acierta.
Usted entiende que algunos hombres maten por odio, por celos, por envidia, por robar, pero, por el gusto de hacerlo únicamente, es muy difícil entenderlo. Poseer un arma poderosa debe ser, seguramente, una tentación demasiado fuerte