Entró al consultorio del doctor una exuberante morenaza de muníficos, prolíficos, miríficos, magníficos y verídicos encantos naturales situados tanto en su parte delantera como en aquella que para sentarse le servía. Después de media hora sale la muchacha. Le indica el médico a su recepcionis-ta: "-Son 500 pesos, señorita". Ella tiende la mano para recibir el pago del doctor, pero desde la puerta le dice éste con voz feble: "-No, señorita. Nosotros se los tenemos que dar a ella"... Aquella joven aeromoza se había especializado en pilotos de jet. Tenía hasta luces de aterrizaje en el estómago... Himenia Camafría y Celiberia Sinvarón, maduras señoritas solteras, se confiaban sus respectivos sueños. "-Yo -dice Himenia-, me conformaría con una sola noche de amor". "-¿Una nada más?" -dice Celib