Este perro se llama Nopisiái, y es sabio perro. Quiero decir que es un perro de rancho. Se llama así porque cuando era cachorro se metía a jugar en el almácigo donde crecían las pequeñas plantas. Don Abundio, su dueño, le gritaba: "¡No pise ai!". Y así se le quedó.
Cuando va don Abundio en su expresito, carro ligero tirado por un solo caballo, el Nopisiái camina abajo del vehículo. Así aprovecha su sombra, y no padece los rayos del sol.
Una mañana calurosa estábamos platicando don Abundio y yo. Él se protegía con la sombra de la casa; a mí, en cambio, me pegaba de frente todo el sol. Me tomó por el brazo don Abundio y me puso en la sombra junto a él.
-Licenciado -me dijo-. Si ve usté a alguien que está en el sol pudiendo estar en la sombrita, haga negocios con él. Seguramente es un pend