Torreón, Coah.- En la inmensidad de las tinieblas, José Ángel Gutiérrez, coleccionista de documentos históricos, se dirige hacia el comedor, guiado por el aroma a café con canela y el recuerdo de las imágenes que aún guarda de cada rincón de su hogar, lo espera su paciente madre Doña Estelita, una anciana amorosa que cada día eleva sus oraciones al Señor pidiéndole la conserve llena de salud para seguir siendo el lazarillo del mayor de sus cuatro hijos.
Hace dos años, José Ángel perdió la vista a consecuencia de una fuerte impresión, ya que padece diabetes juvenil, enfermedad derivada de la falta de madurez del páncreas.
Ángel todavía se estremece cuando evoca aquel trágico momento que le cambió de golpe la vida...
“Nunca voy a olvidar el siete de febrero del 2001, mi hermana Blan