Lo que voy a contar ahora no es picardía ni humorada: es verídica historia, y pertenece al mundo de los
hechos. En 1810 un explorador inglés que recorría el sur de África vio a una mujer nativa que mostraba
unos glúteos gigantescos, descomunales, imponentes, como jamás ningún hombre blanco había contemplado. Tanto le asombró aquel enorme y desproporcionado trasero que llevó a la mujer, llamada Saartjie Baartman, a Capetown, y de ahí a Londres, donde la exhibió como fenómeno de circo -eso que los americanos llaman “freak”- con el nombre de “La Venus de los Hotentotes”. Aquella infeliz aborigen no pudo soportar el clima londinense: un año después de su llegada a Inglaterra se le acabó la vida. Su muerte, sin embargo, no evitó que quien la llevó a Europa siguiera cobrando por verla. El codi