Dos vitandos cuentecillos aparecen hoy en esta columneja. Ambos merecen la execración de todas las generaciones: las pretéritas, las venideras y la actual. Los puse al final, pues para narrarlos debo juntar fuerzas. Léanlos mis cuatro lectores, y den constancia del extremo a que ha llegado la decadencia universal de las costumbres. He aquí, entretanto, otras historietas de menos sustancia y entidad, acompañadas de una inane reflexión que en nada alterará la faz de mundo... Babalucas veía en la tele el concurso de Miss Universo. Apareció una chica particularmente bella. Le pide Babalucas a su esposa: "¡Rápido! ¡Trae hielo! ¡Quiero congelar la imagen!"... Una infeliz mujer cuyo marido la había abandonado junto con su niño, le puso un mensaje a aquel mal hombre, pues la miseria la agobiaba: "